Opinión

Europa debería temer más a la depresión

He estado hablando sobre el futuro del euro con algunas personas que respeto, y me parece que la cuestión clave involucra el equilibrio de riesgos.

Véalo como Escila y Caribdis.

Por un lado, está el riesgo de ver las economías europeas precipitándose contra las rocas de una crisis de deuda; por otro lado, el peligro de ver a Europa forzada a caer en un remolino de deflación.

Durante los últimos cuatro años la política europea ha estado dominada por una evaluación de estos riesgos completamente sesgada: inminente desastre de deuda, sin nada que preocuparse por la austeridad; el hada de la confianza se encargará de eso.

Hay una posición más sobria y seria que considera que el montón de deuda es un riesgo grave, y que el vórtice de la deflación aún no es tan amenazador.

Como podría suponer, tengo un punto de vista completamente diferente. Ahora que el Banco Central Europeo (BCE) está dispuesto a hacer su trabajo como prestamista de última instancia, la amenaza de la deuda es mucho menos apremiante que lo que se presentaba antes; y desde siempre he estado argumentando que para los países que no usan el euro no es para nada una amenaza.

Mientras tanto, me horroriza el vórtice de la deflación. Europa quizás aún esté cayendo con bastante lentitud, pero las expectativas de inflación se han levantado, la inflación real está bajando y la recuperación, tal como estaba, se ha estancado. Para cuando la espiral descendiente se vuelva innegable, bien pudiera ser irreversible.
¿Puedo estar equivocado?

Por supuesto. Pero la política económica siempre conlleva equilibrar riesgos, y pienso que deberíamos temer más a una depresión europea que a la crisis fiscal.

La austeridad y la desafortunada izquierda

En una columna reciente no fui amable con el presidente francés, François Hollande, quien ha mostrado la misma fuerza para enfrentar a los austeritarios que un Kleenex mojado. Pero hay que admitir que no estar solo es su infortunio. ¿Dónde están las principales personalidades políticas de la izquierda europea que están resistiendo las desastrosas políticas? El Partido del Trabajo de Gran Bretaña se ha mostrado casi de manera surrealista indispuesto a desafiar las premisas centrales de las políticas del premier, David Cameron. ¿Alguien lo está haciendo mejor?

Alguien podría quejarse (como lo he hecho frecuentemente) de la disposición del presidente Obama a acompañar la retórica de apretarse el cinturón, de los años que desperdició en la búsqueda de un gran acuerdo sobre el presupuesto. No obstante, la administración Obama, aunque no usa la palabra “estímulo”, favorece esa propia cosa.

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