Opinión

EU, el enemigo en casa

 
1
 

 

La policía de Dallas se movilizó para capturar a los francotiradores. (AP)

Es práctica natural de la política de comunicación norteamericana ubicar a sus enemigos fuera de sus fronteras, culpar al terrorismo, hoy de corte islámico, a los irracionales y fundamentalistas enemigos de la libertad, de los atentados sufridos al interior de su territorio, sin apenas reconocer, que quizás uno de sus principales enemigos se encuentra en casa, en una sociedad que, en el fondo, sigue polarizada y fragmentada por cuestiones esencialmente raciales, xenófobas o ideológicas como en el pasado.

Haciendo un breve y rápido recuento de los ataques al interior de Estados Unidos durante las últimas cuatro décadas, desde el afamado “unabomber”, se advierte que la mayoría han sido de carácter doméstico y cometidos por propios ciudadanos norteamericanos, frustrados, resentidos o alienados. Atlanta, Columbine, Boston, Orlando, son sólo algunos ejemplos de ello.

El caso del último evento, un nuevo ataque violento, esta vez en la ciudad de Dallas, Texas, fue protagonizado por un veterano de guerra afroamericano de nacionalidad estadounidense en contra de policías blancos, en el contexto de una protesta negra contra la brutalidad policiaca, durante la cual, el perpetrador portaba abiertamente un arma de fuego.

Las encendidas deliberaciones para limitar la posesión de armas por parte de los ciudadanos en el país de los libres y hogar de los valientes, han desestimado una realidad interna cada vez más patente, la intolerancia y sentimiento segregacionista que aún persiste en el ánimo de un amplio sector social norteamericano, con relación a sus propios conciudadanos, susceptible de brotar y enardecerse con el mínimo estímulo y detonar con actos violentos en el lugar menos esperado.

El paladín de la democracia, el protector del mundo libre tiene un enemigo en casa.

El autor es catedrático de la Universidad Anáhuac México Norte.

También te puede interesar:

La filípica de Manlio

La enseñanza electoral

Desencanto ciudadano