Opinión

¡Estoy en bancarrota!

20 septiembre 2013 5:2

 
 
Usualmente escuchamos hablar de empresas quebradas, pero rara vez nos percatamos que también personas y familias pueden estar en una situación de bancarrota. El primer paso para resolver este fuerte contratiempo es aceptarlo y ser muy cuidadoso con las decisiones que de ahí se derivan.
 
La forma de saber qué tan serio es el quebranto es hacer un cálculo del valor neto de la familia; es decir, saber el valor de sus activos y pasivos, para determinar el grado de apalancamiento y si se tiene solvencia para pagar. Adicionalmente, identificar cómo está su flujo de gasto y de pago de deudas, en función de sus ingresos, por medio de un registro de estos rubros. Para ello, pongo a disposición en las herramientas de la página www.finanzasparami.com archivos de Excel para llevar a cabo este ejercicio.
 
Habiendo admitido que aun vendiendo activos es imposible liquidar los préstamos contraídos, y reconociendo la dificultad para hacer frente a los compromisos cotidianos sin tomar más deuda, se puede concluir que está categóricamente en bancarrota.
 
Ahora bien, si ya se tuvo la valentía de admitirlo, es conveniente asumir una actitud positiva a este bache, pues muchos hombres y mujeres de éxito económico han pasado por esta circunstancia y han salido avante. Lo importante es aprender de los errores, remediarlos y establecer controles para evitar caer en ellos nuevamente.
 
Revisemos algunas estrategias para salir de esta sería problemática:
 
1.- Comunicar a la familia los detalles para que todos se sensibilicen del reto y pongan de su parte para remediarlo. Seguramente habrá preocupación; sin embargo, el resultado será un crecimiento de todos los involucrados.
 
2.- Revisar los gastos y bajarlos al mínimo para no acrecentar la deuda. En este sentido, la herramienta del presupuesto es sumamente valiosa.
 
3- Buscar refinanciar los créditos más caros y de corto plazo. En este caso, es factible optar por préstamos personales de amigos o familiares, establecer con el banco la renegociación o buscar otra deuda que sea menos onerosa para liquidar.
 
4.- Vender los activos que tengan un valor alto de recuperación para pagar adeudos; sobre todo, aquellos que son prescindibles.
 
5.- Buscar ingresos extras o un trabajo con mayores percepciones para salir lo antes posible.
 
También hay malas decisiones que deben evitarse, porque implican ahondar la situación a nivel catastrófico e incluso de disolución familiar.
 
1.- Nunca recurra a agiotistas o casas de empeño, porque lo único que está haciendo es aplazar las dificultades y hundiéndose por el alto costo de este tipo de créditos.
 
2.- Evite caer en el influjo de pagar solo los mínimos de las tarjetas, porque se estaría formando una bola de nieve que tarde o temprano se vendrá encima.
 
3.- La desesperación es natural en estas circunstancias y puede hacerlo por cinco minutos; luego ponga manos a la obra, porque el tiempo es crucial.
 
4.- Aunque parezca irónico, hay quienes saben que están en bancarrota y como una manera de negación empiezan a gastar en mayor medida y dejan de advertirle a la familia. Esto es el presagio de algo peor.
 
5.- Cuide las coberturas de seguros, porque lo “fácil” es prescindir de ellos, al ser inexistente un beneficio inmediato. Pero suele suceder que ante un contexto económico complicado puede sobrevenir una complicación en la salud o un deceso y entonces si sería mucho más a cuestas para salir.
 
6.- El quebranto en sí mismo implica un riesgo elevado, por lo cual tenga precaución de no emprender “negocios” de alta incertidumbre.
 
Recomponer las finanzas personales es un asunto delicado y amerita, después de haber hecho los ajustes y volver a un cauce normal, vigilar el balance entre gastos e ingresos, evitar endeudarse innecesariamente y generar un ahorro patrimonial que le permita construir un futuro prometedor.
 
De seguimiento…
 
 
Para quienes estén interesados en estos temas, es  muy recomendable el participar en la Semana Nacional de Educación Financiera que se llevará a cabo del 23 al 29 de septiembre. La organiza la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), en coordinación con la Asociación de Bancos de México, y regularmente participan en todo el país las instituciones educativas. Sólo hacer notar que se decidió mover la sede que estaba inicialmente en el Zócalo, para hacerla en la explanada de la Delegación Iztapalapa en el Distrito Federal.
 
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