Opinión

Esto fue lo que compró Slim


 
Ayer bajé la aplicación 'Shazam' a mi iPhone. La verdad temía que me pidiera registrarme, porque estoy harto de crear passwords. Afortunadamente no ocurrió.
 
Al abrirla, le piqué a un círculo azul que aparece en la pantalla. Detecté que el círculo se expandía mientras yo hablaba. Luego apareció un mensaje “We couldn’t find a match”.
 
En un principio no entendí las funciones de esta aplicación, pero luego me percaté de que se trataba de un sistema inteligente de reconocimiento de música; es decir, es un sistema sensible a lo que escucha. ¿Para qué? Para identificar canciones y revelarte sus datos: quién canta, cómo se llama el álbum; qué videos en YouTube corresponden al artista; qué otras canciones populares tiene el cantante, y hasta información de sus conciertos.
 
Puse el vídeo 'Englishman in New York' en mi compu, acerqué el iPhone, y luego piqué el círculo de Shazam. Velozmente la aplicación me arrojó toda la información de Sting y de la canción. ¿De qué sirve todo esto? De mucho. Si alguien está en un Starbucks, por ejemplo, y de fondo se escucha música agradable, basta con acercar el teléfono a una bocina para que el sistema te diga quién canta, cómo se llama la canción y te dé la opción de bajarla.
 
Hay una implicación sumamente relevante de que Carlos Slim haya invertido 40 millones de dólares en esta firma británica: esta parece ser la primera vez que Slim privilegia verdaderamente la investigación y desarrollo, en lugar de los fierros. Recuérdese: cuando compraba empresas de telefonía en América del Sur, Slim estaba comprando fierros, antenas y bases de suscriptores. Con sus otros negocios también privilegió los fierros y ladrillos: Saks, Ideal, etc. Acaso Inbursa se aleja de la alta materialidad física por ser un banco.
 
Pero Shazam es una empresa creada en el mundo virtual. Puramente ahí. Fue concebida para deleite de los británicos, a fin de que gozaran más la música.
 
¿Es este el paso que todos esperábamos para que Slim detone el interés de muchos mexicanos —sus empleados incluidos— en empresas que no sean de fierros, sino de intelecto y tecnología? Ojalá. Sería un cambio de paradigma, y podría inspirar a otros empresarios a invertir en Investigación y Desarrollo.