Opinión

¡Esto es México wey!

  
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lordaudi. (maldadreyes.blogspot.com)

1. Un ciclista que cumple con la ley y transita por el carril de bicicletas, que hace lo correcto.

2. Un mirrey que con prepotencia e irracional actitud invade el carril de las bicicletas y empieza a golpearla para sacarla de su camino. Esta primera agresión terminará en una cadena de ofensas y agravios hasta bajarse de su automóvil para aventar la bicicleta fuera de su carril. Después increpará al policía que intenta detener sus actos de barbarie y para cerrar con broche de oro pasará por encima de una segunda bicicleta cuyo ciclista acudió en auxilio del primer afectado.

3. Un policía bancario que acude a ayudar al ciclista agredido y termina siendo descalificado y agredido física y verbalmente, cuando el mirrey se percata de que “no tiene competencia” para sancionar sus actos.
4. Un solidario ciudadano que en su ecobici acude a apoyar al agredido y también auxilia al policía. Tan solidario que su bicicleta termina arrollada y con valentía corre tras el auto para ubicar el domicilio del agresor.

5. Un ministerio público que tardó casi 12 horas en aparecer. Un sistema de justicia colapsado y que al final por su ineficacia termina jugando del lado del agresor y no de la víctima. En palabras coloquiales un ministerio público que grita a los cuatro vientos: "si saben contar... no cuenten conmigo”.

Y en palabras del mirrey, un memorable y vergonzante corolario: “ !Esto es México wey!”

6. Ese México donde quien tiene instrumentos que le dan poder, llámese automóvil, poder político, poder económico, empieza por agredir al ciudadano que cumple la ley, al ciudadano que va en su carril y paga sus impuestos.

Ahí están los Duartes que echan su maquinaria de poder, abuso y amenaza a los ciudadanos; ahí están los empleados públicos que en ventanilla maltratan a quienes pagan su salario. Ahí están los que detentando prebendas, rentas y privilegios invaden los carriles de miles que a diario “pedalean” con trabajo y sacrificio para salir adelante. En este renglón, la lista puede ser interminable, desde grupos que viven del chantaje hasta el crimen organizado.

7. El policía que representa a quienes han intentado frenar agresiones de quienes violan la ley flagrantemente, pero acatando una instrucción de orden político tiene como única alternativa resistir estoicamente pedradas, escupitajos, agresiones e incluso terminar en un hospital, víctima de los que deberían rendir cuentas, pero viven en la categoría de “los intocables”.

8. Un ciclista que no deja pasar la agresión y utiliza su celular para grabar escenas que en otro país serían dignas de una película de terror. Es el ciudadano que harto del abuso y los atropellos cotidianos ya no está dispuesto a hacerse de lado para que el prepotente pase y lo arrolle.

9. Un solidario ciudadano que se suma a los agredidos y responde con firmeza y sin miedo al mirrey para que no se escape impune.

¡Esto es México wey!

Un México tan cansado y enojado del abuso, un México de ciudadanos que sí cumplen las reglas y están decidiendo quedarse en su carril y denunciar y exhibir a quienes intentan atropellarlos. Un México que, frente a un trágico sistema de justicia, ha convertido a las redes sociales en la arena que convoca a otros ciudadanos para que la impunidad ya no sea la práctica cotidiana. Un policía que honra su responsabilidad y desde el primer momento sufre agresión y desprecio del que se siente intocable y sabe que en el México del siglo 21 hay grupos de mal llamados maestros que se dan el lujo de hincar, descalzar y amenazar con quemar a policías sin pagar costo alguno por ello.

Un México donde la solidaridad es ya el camino para evitar que el resto se colapse y que el agredido no viva en absoluta soledad y frustración el atropello.

Y un nuevo mundo de redes sociales que, con sus claroscuros, se ha convertido ya en la vía de denuncia. En la única vía para que responda la autoridad competente y el intocable deje de serlo.

La casta de intocables se enfrentó en este capítulo a un policía que cumplió con su deber, a un ciudadano que no se dejó amedrentar ni atropellar, a un solidario ciclista que sin ser directamente el afectado hizo suyo el agravio y acudió en auxilio e incluso fue más allá, y a cientos de ciudadanos que al presenciar los hechos en las redes sociales formaron un ejército de presión para que el mirrey en turno no quedara impune.

Este es sin duda el México de la esperanza y del cambio real, el México con ciudadanos que han decidido no dejarse atropellar. Es el México que rechaza la impunidad y se solidariza. Alza la voz y actúa.



Twitter: @JosefinaVM

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