Opinión

Estimaciones del crecimiento a la baja


• De acuerdo al promedio de las expectativas el crecimiento estimado para 2014 pasó de 3.4 a 3.2 por ciento. 

• No todos los economistas han revisado sus proyecciones. Están esperando la cifra del PIB del primer trimestre a publicarse en mayo
• Cuando ello suceda, es probable que las revisiones sean de una magnitud mayor en vista del desfavorable desempeño de la economía al inicio del presente año

Dando seguimiento a lo comentado en las semanas anteriores sobre la perspectiva del crecimiento económico mexicano para el presente año, el jueves pasado el Banco de México dio a conocer los resultados de su encuesta de expectativas de febrero, misma que entre otros elementos arrojó la primera revisión a la baja de dicha perspectiva, aunque todavía en una magnitud reducida.

En efecto, de acuerdo a dichos resultados, el crecimiento estimado para 2014 bajó de 3.40 por ciento en la encuesta anterior a 3.2 por ciento en febrero. Las estimaciones del crecimiento para 2015 y 2016 también resintieron una revisión a la baja desde 3.94 a 3.91 por ciento y desde 4.15 a 4.07 por ciento, respectivamente.

Como es de suponer, no deja de preocupar lo temprano de dicha revisión.

Como habíamos comentado en su oportunidad (en esta misma columna el 27 de febrero) estas correcciones son producto principalmente de los resultados del crecimiento del PIB en 2013 (1.1 por ciento) y en particular de los del cuarto trimestre (0.7 por ciento). Habíamos señalado en aquella ocasión que a consecuencia del error de predicción del crecimiento del PIB del cuarto trimestre, se tendrían que corregir las estimaciones del crecimiento del 2014 como producto del denominado "efecto de arrastre" del ritmo de la actividad económica que existe entre un año y el posterior.

Estimábamos, en tal sentido, que el consenso del mercado tendría que revisar a la baja sus estimaciones de crecimiento económico para 2014 en al menos 3 décimas de punto porcentual, vale decir de 3.4 por ciento a 3.1 por ciento. Pero, quien tenía que hacer la corrección más importante sería la Secretaría de Hacienda, que tuvo el mayor error de predicción, al estimar el crecimiento del cuatro trimestre de 2013 en 1.5 por ciento cuando en realidad quedó en 0.7 por ciento. Esto implica que en términos del "efecto de arrastre", la Secretaría de Hacienda tendría que corregir sus cifras estimadas del crecimiento para el presente al menos en 5 décimas de punto porcentual, desde 3.9 por ciento a 3.4 por ciento.

Si bien el consenso del mercado se movió en el sentido que señalamos, hay que destacar que no todos los economistas entrevistados revisaron sus estimaciones. De acuerdo a la encuesta de Banamex sólo el 36 por ciento de ellos hizo la corrección correspondiente. Dentro del 64 por ciento restante, un grupo va a esperar los resultados del primer trimestre del 2014 (a publicarse en 23 de mayo) para llevar a cabo dicha revisión, en tanto que el otro grupo cree que no es necesario hacerlo por el momento debido a que creen que sus estimaciones no han sido cuestionadas seriamente por el último dato del PIB.

La secretaría de Hacienda, por su parte, señaló a través de varios de sus funcionarios que no creía que dicho resultado modificara sus estimaciones, por lo que las ratificaban o reafirmaban.

La decisión de esperar a conocer la información del primer trimestre es racional y lógica. En vez de corregir la estimación en función sólo de lo sucedido el año pasado, también habría que hacerlo en función de lo que está sucediendo este año, por lo que bien vale la pena esperar para incorporar ambos efectos.

En este caso, es probable que la corrección que podría llevarse a cabo hacia finales de mayo sea de una magnitud considerable en vista de que la información económica del presente año no adelanta buenos resultados. Así, a las desfavorables cifras de la caída de la confianza de los consumidores y de las ventas de establecimientos comerciales de enero, habría que agregar las que están apareciendo sobre el desempeño económico durante febrero, como es el caso de la producción de automóviles que creció tan sólo 0.7 por ciento y la de la confianza de los consumidores que se sostuvo en el mismo bajo nivel del mes anterior (84.5).

Tal como hemos venido señalando, el bajo crecimiento económico durante el presente año además de estar determinado en alguna medida por lo que sucedió el año pasado, está siendo influenciado por la astringencia crediticia que provoca el retiro de los estímulos monetarios en Estados Unidos y por el efecto negativo que en el corto plazo están ejerciendo las reformas aprobadas el año pasado, aunque en el mediano plazo podrían tener efectos favorables. Lo bueno es que al parecer Estados Unidos va por buen camino lo cual podría favorecer el desempeño mexicano.