Opinión

Estas mexicanas ya alcanzaron la audiencia de 'The New York Times'

 
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Las polinesias. (Tomada de Facebook)

Para Sofi, Titi y Bruno.

Un conejo visitó el jardín de su casa. Karen Velázquez recogió un poco del excremento seco del animal y lo guardó en un vaso de plástico.

Cubrió luego de chocolate pieza por pieza y guardó el producto en una pequeña bolsa transparente similar a las que exhiben dulces en una tienda. Sólo debió esperar.

Más tarde, su hermana Lesslie pidió un poco de esa supuesta golosina. Es fácil imaginar el resultado. Todo lo registraron en video y lo subieron a YouTube. Hasta el cierre de esta edición la corta historia acumuló 11 millones 97 mil vistas.


Ellas son mexicanas, pero las llaman Las Polinesias y con la contribución de su hermano Rafa en calidad de editor y cómplice, estos veinteañeros acumulan tres millones 345 mil suscriptores tan sólo en su canal de bromas, uno de los cinco que tienen en esta plataforma de Google.

Va un parámetro controversial: es un número comparable con el de los suscriptores totales que ya tiene The New York Times. Es el mejor dato en la historia de esa institución periodística, de acuerdo con Mark Thompson, su director general.

Para quienes crecimos cambiándole a la tele, tal contenido puede generar un rechazo por reflejo… hasta que lo vemos. Dar inmundicia de comer a un hermano bien pudo ser en los ochenta una travesura casera de una trascendencia limitada a anécdotas familiares. Pero ésta es la época de exhibir al mundo lo que pasa en una recámara y a veces puede resultar entretenido.

De octubre a diciembre de 2016, Google cobró 22 mil 399 millones de dólares por la venta de publicidad como la que aparece en los videos de Las Polinesias. Esa cifra es 17 por ciento mayor que la del año pasado.

Hay cientos, quizá miles de youtubers como Las Polinesias en el mundo y a todos ellos comparte una parte del ingreso, para luego separar ganancias para sus accionistas.

Yuya, Victoria Volkóva, Alexa o Ana Vázquez, son sus nombres. 'Estrellas' femeninas mexicanas, a la luz de adolescentes ávidas por entretenimiento que ven cuando quieren. No antes, ni después.

Una generación de lectores anticipadamente puede denostar el trabajo de estas creadoras; otra, más joven, considerar su oficio una meta aspiracional. Ambos puntos de vista corren el riesgo de fallar.

Los youtubers trabajan duro. No hay quien consiga en unos meses una audiencia fiel y numerosa. Entrevisté a destacadas representantes del gremio. Cada una de ellas acumula años de grabar y editar contenido… cada semana. Editar es lo más arduo, dicen.

Las Polinesias suben a YouTube un video cada día. Han debido contratar a un equipo de ocho personas. Son una pequeña empresa.

Pagan impuestos y planean ya el contenido que acompañará la maduración de su audiencia. En la sustentabilidad del proyecto, vaya.

Dani Hoyos adora el arte. Fue una excepción en su círculo más cercano. Su pasión la arrojó a tratar de encontrar gente con similares gustos en las redes de internet.

También, esta menuda joven comenzó hace años a grabar videos tutoriales y subirlos a YouTube como un náufrago que arroja al mar mensajes en una botella.

Obtuvo respuesta. Tanta, que amén de sus 955 mil suscriptores que le generan un tráfico importante a su canal, instaló una escuela en la que enseña presencialmente lo que muestra como creadora de Google. Es como tal, una emprendedora.


Su historia no es muy distinta de aquella de la de Raiza Revelles, una chica regiomontana que devora libros desde los ocho años de edad y hoy es quizá la principal booktuber en habla hispana. Es avalada por un millón 98 mil suscriptores en YouTube. Planeta ya le publicó Zelic, un libro de ciencia ficción cuya autoría comparte con Sebastian Arango.


En YouTube ya todo se cuenta por millones. Como los mil millones de horas diarias que consume la gente de su contenido. Equivale a que cada humano en la Tierra dedique unos ocho minutos a ver algo en YouTube, todos los días.

¿El futuro de YouTube? Lo describió un sorprendido Dough Anmuth el miércoles en un reporte que escribió para JPMorgan: “creemos en que YouTube será un importante generador de crecimiento para Google y reiteramos nuestra calificación de overweight”. Habla por el mayor banco de Estados Unidos y recomienda comprar acciones de la empresa. ¿Quién contiene esta ola?

Twitter: @ruiztorre

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