Opinión

Estalla pugna entre Gülen y Erdogan en Turquía


 
Juntos, fueron artífices del periodo más largo de estabilidad política en Turquía desde 1946, que permitió a la economía del país euroasiático ascender hasta el 17 puesto mundial, mientras el primer ministro ganaba tres elecciones generales, reprimía las protestas que amenazaban con detonar la “primavera árabe” y sometía al ejército, autodeclarado garante del Estado secular, imprimiendo con ello su marca de conservadurismo islámico.
 
Hoy, sin embargo, los observadores señalan que la pugna entre el premier Recep Tayyip Erdogan y el influyente predicador Muhammed Fethullah Gülen podría sellar el fin de la era del partido Justicia y Desarrollo (AKP) en el mando de Ankara, sacudido por un escándalo de corrupción, contrabando de oro y lavado de dinero que estalló el 17 de diciembre y que ha llevado a la caída de los ministros de Economía, del Interior y de Medio Ambiente, así como a la reconfiguración del gabinete, al tiempo que las denuncias alcanzan al jefe del gobierno.
 
Hasta ahora, un tribunal ha presentado cargos y encarcelado a más de doce sospechosos, incluyendo a Suleyman Aslan, ejecutivo en jefe del banco estatal Türkiye Halk Bankasi AS, el magnate de la construcción Alí Agaoglu e hijos de los titulares del Interior y de Economía, Muammer Guler y Zafer Caglayan, respectivamente, pero otro de los renunciantes, Erdogan Bayraktar, de Medio Ambiente, urgió al primer ministro a dimitir, recordando que autorizó proyectos incluidos en las pesquisas, detalló Bloomberg.
 
Fiel a su estilo duro, Erdogan ha culpado a “un Estado dentro del Estado” por lo ocurrido y también a una “conspiración” de “potencias internacionales”, aunque Gülen podría haber impulsado la averiguación gracias a sus extensos contactos en el Judicial, después de que el premier decidió clausurar la red de escuelas del movimiento Hizmet (servicio), una de las fuentes de su poder económico.
 
 
Exiliado
 
 
Gülen abandonó Turquía en 1999 para exiliarse en Estados Unidos, tras ser acusado de complotar para establecer un régimen islámico. Nacido en 1941, promueve la versión Hanafi del Corán, nacida en Anatolia y que para los especialistas occidentales sería similar al calvinismo. En el pasado radical, su posición se ha moderado y se reunió con el papa Juan Pablo II, además de pronunciarse a favor de la democracia, la ciencia y el diálogo entre religiones, hasta un punto más liberal, para algunos, que el propio Erdogan.
 
Según el diario Milliyet, se trata de un “feo y sangriento divorcio”, que puede decidir el futuro a corto plazo de Turquía. Por lo pronto, las elecciones locales de marzo nos darán una idea de la gravedad del golpe para los planes de Erdogan.