Opinión

Estados y municipios

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Reunión Ejecutiva de la Congerencia Nacional de Gobernadores. (Tomada de @CONAGO_oficial)

A pesar de lo que dice la Constitución (y lo que dijeron sus antepasadas liberales, la de 1824 y la de 1857), México ha sido prácticamente siempre un país central. De hecho, el período más largo de la historia nacional en que los gobernadores no han sido subordinados del presidente es el que va de 1997 para acá. Por eso, a diferencia de lo que se hacía en el siglo pasado, ahora no se puede remover a un gobernador por inepto o interesado, como evidencian los casos de Ángel Aguirre en Guerrero o de Javier Duarte en Veracruz. No existen instrumentos legales que permitan al presidente intervenir en el gobierno de una entidad, y ahora la ley se aplica un poco más que antes, sobre todo en el ámbito federal.

Por eso es tan importante la Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y Municipios, promulgada esta semana, porque es un instrumento legal para controlar las finanzas públicas en los gobiernos subnacionales. Como decíamos, por mucho tiempo los gobernantes de estados y municipios eran prácticamente empleados del presidente, que los removía a su antojo. Ahora eso no ocurre, y por eso se requiere de leyes que permitan evitar problemas mayores. Y un área que hay que vigilar son las finanzas públicas.

En este ámbito, en los tiempos recientes, hay diferentes momentos que conviene revisar rápidamente. Hasta 1980, los estados recaudaban sus propios impuestos, al ingreso y a las ventas, además de los relacionados con la propiedad, que siguen cobrando hoy. En ese año, la reforma fiscal que introdujo el IVA cambió la estructura fiscal, y desde entonces ha sido la Federación la que cobra la mayor parte de los impuestos, y las entidades reciben un porcentaje de acuerdo con las reglas establecidas en la Ley de Coordinación Fiscal. Esto no funcionaba muy mal, pero en 1992 se descentralizaron los gastos de salud y educación, en buena medida para limpiar las cuentas federales y simplificar el ingreso de México al TLCAN y la OCDE. El problema es que no se les dio más dinero a las entidades, que se financiaron con deuda, y en ese entonces los únicos que le prestaban a los gobiernos estatales eran los bancos. Cuando viene la quiebra de diciembre de 1994, entre los deudores más afectados estaban los gobiernos estatales, que tuvieron que ser rescatados.

A partir de 1998, sin embargo, las cosas se invierten. Puesto que el presidente ya no controlaba la Cámara de Diputados, sacar el Presupuesto cada año se convirtió en un problema político. Y cada año los gobernadores aprovecharon la urgencia del gobierno federal para incrementar la cantidad que se les asignaba. Y así llegamos al día de hoy, donde de cada peso que gasta el sector público casi 45 centavos se gastan en los gobiernos subnacionales, casi 35 en las empresas del Estado (Pemex, CFE, IMSS, ISSSTE) y poco más de 20 centavos en el gobierno federal. No obstante los cuantiosos recursos que reciben de la Federación, a los gobernadores no les alcanza, y se endeudan.

Con la crisis de 2009 este endeudamiento adquirió gran velocidad, y varios estados tienen problemas financieros. Coahuila, Quintana Roo, Chihuahua y Nuevo León tienen deudas equivalentes a más del doble de sus participaciones federales, y les siguen Veracruz, Sonora y Baja California.

La ley mencionada permitirá evitar mayores crecimientos en las deudas estatales y municipales, pero también ayudará a que estos gobiernos puedan tener acceso a mejores créditos, con el aval del gobierno federal. Es un paso más en el proceso de convertir a México en una verdadera república federal. Lo que falta, que cobren, se hará después de 2018.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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