Opinión

Estado de México,
la disyuntiva de López Obrador

 
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Morena

Después de los resultados adversos para MORENA y Andrés Manuel López Obrador en las elecciones del pasado día cuatro en el Estado de México, se abre una disyuntiva para el presidente de dicho instituto político.

La que ha sido calificada por propios y extraños como la campaña política más sucia de los últimos tiempos, dio como resultado algo que se sospechaba pasaría: La maquinaria del PRI no permitiría por ningún motivo la derrota –a la buena o a la mala- en el estado del Presidente de la República.

Pero más allá de afectos personales del primer mandatario a su terruño, el retener esta entidad implica la sobrevivencia misma del tricolor. Sin el Estado de México y sin la Presidencia de la 
República –que seguramente perderán en dos mil dieciocho- el revolucionario institucional estaba destinado a la desaparición. No hay que olvidar que la economía mexiquense es más grande por si sola que la economía de algunos países latinoamericanos.

Los recursos económicos que genera la tierra de Isidro Fabela, son gigantescos y servirán para mantener al PRI con vida artificial para intentar recuperar – de la mano de Alfredo del Mazo- el gobierno federal en el año dos mil veinticuatro.

Quedo evidenciada la intención hasta la impudicia del gobierno de Peña Nieto por favorecer en estos tiempos electorales cualquier tipo de actividad en tierras mexiquenses, que se convirtieron en la capital alternativa de la república, ya que un día sí y otro también, despachaba medio gobierno federal en el Estado de México.

Y los resultados de esta operación están a la vista: retuvieron para el PRI la joya de la corona de las entidades en disputa el pasado fin de semana. Sin embargo, esta situación pone a Andrés Manuel López Obrador en una circunstancia que puede definir los derroteros de su candidatura presidencial.

Ante un cúmulo –real o supuesto- de irregularidades que mancharon la elección de Del Mazo, el partido MORENA tiene la posibilidad de seguir las tradicionales protestas que a López Obrador le salen tan bien: cierres de carreteras, toma de plazas, campamentos, etc., con el ánimo de obligar a una negociación política que favorezca  algunos de sus intereses. Así fue en dos mil seis –de manera extrema- y en dos mil doce de manera matizada. Sin embargo, esta circunstancia puede ser un parteaguas en el camino de Andrés Manuel a Los Pinos.

AMLO tiene una base electoral muy fiel, muy firme y muy grande. Sin embargo, esta base no le da para ganar la presidencia, por lo que tiene que intentar conquistar a nuevos electores que se puedan sentir identificados con su causa.

Es cierto que existen cada vez más personas que tradicionalmente han sido anti López Obrador que le han perdido el miedo a un gobierno encabezado por él, con el argumento que ya peor no nos puede ir, que los excesos y corruptelas del actual gobierno difícilmente pueden ser superados por alguien y es ahí dónde López Obrador tiene una oportunidad real de conquistar los votos que requiere para llegar a la presidencia.

Sin embargo, la conciencia electoral es veleidosa y cambiante, por lo que cualquier exabrupto del presidente de MORENA reviviría el temor –y en ciertos casos franca fobia- lo que lo alejaría más de su objetivo final en Palacio Nacional.

Andrés Manuel, que es un político talentoso en el manejo del discurso y las acciones de cara a procesos electorales, sabe que no puede darse el lujo de “mandar al diablo a las instituciones”, ni de mandar callar a ninguna chachalaca porque despertaría el fantasma de que quiere que seamos como Venezuela y que debemos venerar a un dictador como Maduro –algo que por cierto, no lo dijo él, sino su número dos la señora Citlali Ibáñez- lo que lo alejaría de esos pocos votos que requiere asegurar de entre quienes aún no lo siguen, pero que serán la diferencia entre que él sea Presidente o no.

Hasta ahora, no ha habido posiciones radicales de su parte, sino más bien respeto institucional, pero conociendo a López Obrador, esta postura ecuánime puede variar en cualquier momento, lo que sería un grave error que le dificultaría muchísimo un triunfo electoral en dos mil dieciocho.

Twitter: @carlosjaviergon

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