Opinión

Estado de emergencia en Francia

 
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París

Los actos terroristas perpetrados por islámicos radicales en Paris el 13 de noviembre pasado (N13), dejaron un saldo preliminar de 130 muertos, entre ellos dos mexicanas, y 350 heridos; fue un evento inesperado, aunque no necesariamente imprevisible, dada la trayectoria y amenazas del Estado Islámico (EI), Daesh su acrónimo en Árabe, a Occidente. Dos semanas antes de N13, Francia fue advertida por Israel de que se registraba un notorio incremento en la comunicación entre grupos Yihadistas del Medio Oriente y varias ciudades de Francia y, desde mayo pasado, el Departamento de la Patria de EUA llamó la atención de Europa, sobre la peligrosidad que representaba Abdel Hamid Abaaouu, “cerebro” de los atentados de N13 y que fue abatido durante los mismos.

En este ámbito, existe consenso de que la inteligencia francesa no actuó con eficiencia y rapidez frente a N13, sobre todo al considerar que estaba en alerta desde el inicio del año en virtud de los atentados islamistas en Paris al seminario Satírico Charlie Hebdo y a un supermercado de productos Kosher (elaborados bajo el ritual judío) en los que murieron 20 personas, incluidas los atacantes.

Analistas de seguridad consideran que son varias las razones por las que se llevaron a cabo los atentados en Paris; en primer término, piensan que fue un acto de venganza por la intensificación de los bombardeos iniciados hace 16 meses de la Coalición de Occidente y de diferentes países del Medio Oriente, en la que participa Francia, contra el EI en su Califato ubicado en Siria e Irak, donde domina a 8.5 millones de personas. Paralelamente, con los recientes bombardeos de Rusia a bases militares del EI, este último hizo estallar el 31 de octubre pasado en el Sinaí, (Egipto) un avión comercial de Rusia en su ruta entre el balneario de Sharm el-Sheikh y San Petersburgo en el que perdieron la vida 224 personas. Cabe considerar que el EI ha perdido posiciones en su Califato y N13 fue una especie de reivindicación frente a sus integrantes de que “siguen en pie de lucha”.

Otro supuesto propósito de N13, fue remarcar que Paris es un símbolo de la democracia y del respeto a los derechos humanos a los que se opone la filosofía del islamismo radical del EI. Paris es para el EI “la capital de la prostitución y el vicio”; ello explica de alguna manera por que de los siete ataques simultáneos que llevaron a cabo por tres células terroristas, varios de ellos estuvieron dirigidos contra restaurantes y el Bataclan, un auditorio en el que se presentaba esa noche fatídica un concierto de rock. Los atentados alrededor del Estadio Nacional donde se disputaba un partido de futbol entre las selecciones de Francia y Alemania, buscaban la muerte masiva de los asistentes al juego, y a la vez, retar directamente al presidente de Francia, Francois Hollande (FH), que se encontraba en el Estadio.

Ante N13 el gobierno galo declaró de inmediato el Estado de Emergencia en el país y el cierre de sus fronteras, “algo que no sucedía desde la Segunda Guerra Mundial”, el Parlamento de esa nación aprobó prorrogarlo hasta el 26 de febrero del 2016. A su vez FH ordenó intensificar los operativos aéreos en Raka (capital del Califato en Siria) y en Mosul en Irak. También se decidió que el portaviones Charles de Gaulle participara en el reforzamiento de la campaña militar contra el EI. FH propuso que se destinaran cinco mil puestos de policías adicionales en los dos próximos años y ocho mil quinientos efectivos más “para luchar contra el terrorismo de guerra”. Igualmente se ha dispuesto acelerar la deportación de extranjeros “que pongan bajo grave amenaza la seguridad de la nación”, e impulsar acciones europeas contra el tráfico de armas y mayores sanciones para los que incurran en ello.

A su vez, el Primer Ministro, Manuel Valls (MV), presentó un proyecto que faculta a la policía a llevar a cabo registros sin necesidad de autorización, salvo en domicilios de jueces, abogados y periodistas.

Asimismo, se han presentado una serie de disposiciones a la Cámara de Diputados para endurecer el tratamiento jurídico a el terrorismo, entre las que destacan el retiro de la nacionalidad para quienes tengan doble nacionalidad y sean condenados por delitos que atenten contra el Estado o contra sus valores.

En este entorno de guerra, emprendido por los terroristas, hay quienes han expresado que se debieran cerrar Mezquitas, Madrazas (escuelas religiosas islámicas) y diferentes centros culturales y de beneficencia islámicos, en los que existen evidencias de que incuban terroristas; expulsar a personas ligadas al terrorismo, sean europeos o provenientes de países islámicos, sobre los cuales existan indicios de que están vinculados con el terrorismo, a la vez expulsar a los padres de menores que han efectuado actos terroristas y establecer la pena de muerte para individuos que han causado víctimas mortales o heridos.

Hoy día ya no solo se menciona al terrorismo como una actividad criminal, sino como una verdadera guerra, “que será larga y difícil, y además se deben esperar otras réplicas”. A cinco días de N13 el EI amenazó a través de un video con cometer actos de destrucción en Washington y varios países de Occidente. Por otra parte, el viernes 20 de noviembre se verificó “otra juerga Yihadista de asesinatos” en Bamako, Mali, excolonia francesa, donde mataron a 20 personas al grito de Alau Akbar; Ala es grande; se piensa que hay una conexión directa entre N13 y Bamako.

Los eventos de N13 colocan en una situación difícil al gobierno de Francia y a la ciudadanía de ese país que ha sido ingenuamente tolerante y abierta al multiculturalismo. N13 despertó el temor y la necesidad de defenderse de los franceses de un enemigo que vive con ellos, sentimiento similar al que tiene la población de Israel frente a los ataques de los palestinos, y se les condena por defenderse. N13 también ha agudizado el miedo de los judíos franceses, que se han visto hostigados por los islámicos radicales y los ultraderechistas, que ha alentado que emigren a Israel, EU y otras naciones. N13 inflama el nacionalismo de la derecha y de la ultraderecha, donde grupos como el de Marie Le Pen en el Parlamento, alimentan sus discursos segregacionistas “en los que el temor y la sospecha, son la justificación primaria; hoy todo musulmán es, por lo menos sospechoso, aunque no tenga nada que ver con los terroristas”.

Una consecuencia adicional de N13 es el rechazo automático a los inmigrantes sirios que buscan cobijo en Europa ya que todo indica que por lo menos tres de los terroristas del N13 accedieron a Francia vía Grecia entre los miles de sirios que escapan del terror de su país.

Incluso en EUA, al menos 24 de los 50 estados de la Unión Americana, casi todos bajo el control del partido republicano, desafiaron al presidente Obama, al negarse a recibir refugiados sirios. La Casa Blanca notificó por su parte el compromiso de Obama de recibir diez mil refugiados sirios en el 2016. El precandidato republicano Donal Trump ha dicho que deportará a los refugiados sirios que lleguen a EUA.

N13 ha puesto en vigor el pensamiento del político Samuel P. Hungtinton (1927-2008) quien en un artículo que publicó en 1993 y, después en su libro de 1996, planteó El Choque de Civilizaciones en el siglo XXI, en contraposición a las ideologías en la mayor parte del siglo XX, y aunque no se refirió específicamente a un choque entre Occidente y el Islam, lo que está sucediendo hoy día entre estos dos bloques, se asemeja con la idea de Hungtinton.

México no escapa a ser víctima del terrorismo, en virtud de que se puede calificar de vulnerable por su posición geoestratégica con su larga frontera no militarizada con EUA y que desde los ataques terroristas a Nueva York en el 2001 está en la mira de los terroristas.

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