Opinión

¿Está seguro de conservar su empleo en el futuro?


 
¿Tiene usted trabajo? ¿Considera que tiene las habilidades y conocimientos necesarios para mantener su empleo en los próximos años?
 
Si contestó positivamente a las dos interrogantes, es muy probable que… no esté suficientemente informado.
 
No hay nada nuevo bajo el sol en esta historia. Los artesanos que confeccionaban prendas de vestir se sentían completamente seguros a finales del siglo XVIII, antes de que la industria textil se convirtiera en la punta de lanza de las manufacturas.
 
Pasó lo mismo con los trabajadores del campo. La introducción de maquinaria desplazó a grandes cantidades de personas que tuvieron incluso que mudarse a las ciudades. Hace 100 años en Estados Unidos, la tercera parte de la población se dedicaba a labores agrícolas. Hoy es el 2 por ciento.
 
La transformación del empleo que hoy está ocurriendo es semejante a la que se presentó en esas ocasiones.
 
 
Habrá muchos puestos de trabajo que hoy existen, que perderán su razón de ser en un futuro no muy lejano.
 
 
El tipo de empleo que eventualmente puede ser desplazado es el que tiene que ver con procesos repetidos o al menos replicables por una computadora.
 
 
Si usted cree que su trabajo es muy creativo, podría llevarse una sorpresa.
 
 
Un reporte de la Universidad de Oxford, citado en la edición de The Economist de esta semana, refiere que el 47 por ciento de los trabajos que hoy existen podrían ser automatizados en el curso de las próximas dos décadas.
 
 
La generalización del uso de máquinas que “aprenden” y que utilizan información masiva (big data) hace susceptibles de sustituir millones de puestos de trabajo en el mundo.
 
Esté en el sector en el que se encuentre, encontrará posibilidades de automatización.
 
 
Por ejemplo, si usted se dedica a la actividad comercial, es muy probable que las ventas en línea sean el principal canal de distribución dentro de pocos años.
 
 
Si trabaja usted en una institución financiera, quizás esté viendo los últimos años de vida de las sucursales o de esos pesados departamentos administrativos.
 
Este proceso va a significar inevitablemente la cancelación de muchos empleos y aunque creará otros, no va a ser en la misma cantidad.
 
 
La historia nos demuestra que a la larga, los cambios tecnológicos que implican un aumento en la productividad, generan un margen adicional que se reinvierte y que acaba produciendo crecimiento y aún más empleo. Por eso el número absoluto de empleos aumenta en el largo plazo.
 
 
Pero los procesos de transición pueden ser largos y con sufrimiento.
 
El análisis que publica The Economist refiere que, entre otras cosas, uno de los aspectos que va a cambiar esta revolución es la educación pública.
 
La clave ahora está en la educación preescolar. Una buena formación de los niños antes de los seis años puede ser determinante para generar el potencial de adaptarse a los múltiples entornos que les tocará vivir. Una mala formación (o inexistente) preescolar puede condenar para toda la vida.
 
Pero además, en el otro extremo, otra de las áreas clave debe ser la educación para los adultos.
 
El desarrollo de esquemas de entrenamiento permanente va a ser determinante.
 
 
¿Cuántas horas por semana le está dedicando usted al desarrollo de nuevas destrezas? ¿En qué medida dichas destrezas están relacionadas directamente con las que se requieren en el entorno actual?
 
 
Serviría más a una sociedad como la mexicana probablemente dejar de destinar recursos a las escuelas “Normales”, que forman los maestros que ya hemos conocido desde hace meses en los plantones y asignar esos recursos fiscales al subsidio masivo de la educación para adultos en todos los niveles.
 
 
Quizás en el corto plazo la competitividad del país va a estar más influida por reformas como la energética y de telecomunicaciones.
 
En el mediano y largo plazos, la más importante de todas, con mucho, será la educativa, si se hace correctamente.
 
 
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