Opinión

¿Está preparado el terreno para un aumento de las tasas?

 
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[El dólar es primero que nada, una moneda vehículo principalmente en el mercado interbancario / Bloomberg]

La decisión de aumentar las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos es en parte una decisión que depende de los datos económicos como se ha venido expresando en las minutas del Comité de Mercado Abierto (FOMC). Sin embargo, los datos económicos recientes no pueden ser los únicos factores a considerar en la toma de decisiones en ningún banco central.

En la era del anterior presidente de la Fed, Ben Bernanke, la comunicación del FOMC simplificó su proceso de toma de decisiones, centrándose en lograr una sola meta: una tasa de desempleo de 5.5 por ciento, para iniciar la normalización de las tasas. A la llegada de Janet Yellen, se pensó en considerar una serie de indicadores, y no sólo el dato del desempleo, para poder mover las tasas de interés.

En una decisión como la que se podría tomar este próximo 15 de junio, de acuerdo al calendario de la Fed, intervienen muy diversos elementos:

1. Las condiciones financieras globales. La turbulencia global del primer bimestre de este año fue sin duda un factor que modificó sensiblemente la expectativa que tenían los miembros del Comité, de subir trimestralmente las tasas en 1/4 de punto en cada ocasión, para llevar el objetivo de la Tasa de Fondos Federales al 1.50 por ciento al cierre de este año.

2. Las expectativas de una desaceleración global, en China, en Japón y en Europa, principalmente, también han incidido en una ralentización del proceso de normalización. Este factor sigue presente.

3. La divergencia monetaria de sus contrapartes. El hecho de que los bancos centrales del euro y de Japón estén reforzando sus políticas cuantitativas hiperexpansivas, llegando al extremo de las tasas negativas y una creación desmesurada de medios de pago, es otro factor de enorme peso que ha frenado el proceso de normalización. Al determinar tasas más negativas en Japón o la zona euro, se tiene un efecto parecido al que la Fed aumente sus tasas.

4. La fortaleza del dólar. Resultado de todo lo anterior, el superdólar ha estado generando presiones deflacionistas en todo el mundo, ya que acentúa la caída de los precios de las materias primas, retroalimentando la debilidad económica mundial.

5. El proceso de ajuste inducido por Arabia Saudita en los precios de los hidrocarburos, que acentúa el riesgo de deflación global. En los últimos tres meses hemos estado observando una notable recuperación en los precios del petróleo y del gas ante una mejoría en las expectativas del mercado.

6. El momento político. Después de las Convenciones Nacionales de los partidos en julio, arrancarán las campañas de los nominados hasta las elecciones de noviembre. Hacer cambios en las tasas de interés en ese periodo es como pescar en veda.

7. Los factores geopolíticos: El próximo 23 de junio, por ejemplo, se llevará al cabo el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido dentro de la Comunidad Económica Europea. Las encuestas son cambiantes. Si llegan a mostrar una mayor probabilidad de una salida, tendremos una importante volatilidad en los mercados.

8. Los escenarios económicos. Para aumentar las tasas, la Fed debe ver el crecimiento económico y la inflación hacia adelante, más que los datos de lo que ya pasó.

En abril la inflación aumentó del 0.9 por ciento anual. Todavía muy lejos de la meta de 2.0 por ciento que se ha impuesto la Fed. En cuanto al empleo, la creación de puestos de trabajo fue de 160 mil plazas. Cifra decepcionante y que generó que las probabilidades implícitas en los swaps de tasas, de un alza, en esta próxima reunión de junio bajaran hasta el 4.0 por ciento.

Lo que se dejó ver en las minutas de la última reunión, el conjunto de indicadores recientes y las reiteradas declaraciones de los miembros del FOMC advirtiendo de que los mercados están subestimando erróneamente que las tasas no subirán, han incidido en que la probabilidad de alza inminente aumente hasta un 30 por ciento aproximadamente.

Esta semana conoceremos el estatus del mercado laboral en Estados Unidos en mayo. El miércoles, la agencia ADP nos dará una pista con su reporte de la creación de puestos en el sector privado. El jueves tendremos el último reporte de las solicitudes de seguro por desempleo, y el viernes conoceremos la nómina no agrícola y la tasa de desempleo.
En resumen podemos prever que un dato debajo de las 130 mil plazas podría hacer que los miembros del FOMC difieran la decisión para julio. Un dato de alrededor de 170 mil plazas reforzaría el escenario de un alza en junio, sin provocar mayores aspavientos en los mercados. Un dato arriba de 230 mil plazas podría generar mucha volatilidad ante la posibilidad de que las tasas suban más rápido en los próximos meses.

Twitter: @EOFarrillS59

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