Opinión

La mayor virtud del Paquete Económico

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Paquete 2016

El Paquete Económico presentado ayer por el secretario Luis Videgaray tiene una virtud incuestionable: es juicioso. El sólo hecho de que plantee que el país no se endeudará más, en un entorno de dramática reducción de ingresos petroleros y ante un escenario global sombrío, es plausible. No obstante, el gobierno fue más allá y Hacienda propuso un recorte real de 5.8 por ciento en el gasto programable devengado respecto de lo que se había aprobado este año. 2016 será un año de cinturón apretado.

El apretón será duro: 221 mil millones de pesos.

Videgaray cumplió lo prometido: no se han propuesto más impuestos. De hecho, las modificaciones planteadas servirán para que los contribuyentes tengan mayor certeza jurídica y claridad en el siguiente ejercicio fiscal. En adición, se reducirá el déficit fiscal.

Otro tema a destacar es el hecho de que el recorte al gasto público se hizo de forma paulatina durante este año. Recuérdese que el 30 de enero se anunció el primero, de 124 mil millones (junto con la suspensión indefinida del tren México-Querétaro). De tal forma, el ajuste planteado para 2016, aunque suena cuantioso, es mucho menor del que pudo haber sido si no se hubiese actuado con cautela durante estos meses. En adición, el gobierno y el Banco de México están haciendo un trabajo muy fino para modificar la ley y usar prudentemente los remanentes de este último en el Fondo de Inversión para Programas y Proyectos de Infraestructura. Fue en esta convivencia idílica entre Hacienda y Banxico que además el presidente Peña decidió postular de nueva cuenta a Agustín Carstens al frente del instituto central.

Una de las posturas que más deberá enarbolarse durante estas semanas de discusión será el gran acierto que fue la reforma fiscal. Ojalá el gobierno tenga un ejército de funcionarios que la cacareen y la enaltezcan como lo merece, porque sin ella simplemente los ingresos del gobierno se habrían desplomado al sumarse el efecto de la reducción en el precio del petróleo.

Los partidos políticos no podrán regatear este paquete económico. Hacienda está planteando desde recorte de gastos básicos, como los viáticos o la asistencia a congresos y convenciones, hasta cifras macroeconómicas que están totalmente acordes con el entorno global (PIB de 2.6 a 3.6 por ciento; petróleo en 50 dólares el barril; dólar a 15.70 pesos; y una producción petrolera austera, pero que no se desploma otra vez).

Y hay una joya en el paquete. Hacienda propone “que, en 2016 y 2017, el precio máximo de las gasolinas comience a fluctuar de forma consistente con los precios de referencia internacional”. Yes!

Bienvenidos a la economía de mercado energética. Finalmente vamos a funcionar como el resto de los países del mundo.

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