Opinión

Esperanza migratoria

A pesar de la consistente negativa del Partido Republicano en Estados Unidos para discutir e iniciar un proceso serio que desemboque en concretar una reforma migratoria global, hoy aparecen inusuales signos alentadores desde la derecha más conservadora.

Ni más ni menos que Rupert Murdoch, el magnate de los medios,
quien sorpresivamente publicó un artículo en el Wall Street Journal –de su propiedad– en el que argumenta a favor de la reforma. “Si de verdad queremos mejorar el futuro económico y crear empleos en Estados Unidos, tenemos que darnos cuenta que resulta suicida sugerir que cerremos nuestras puertas a los emprendedores del mundo…”.

Murdoch representa sin duda al sector más conservador de Estados Unidos, es el capitalista duro, seco, sin concesiones, dueño de la cadena Fox News, bastión de la derecha más recalcitrante y por supuesto, anti reforma migratoria.

Pero no sólo él se sumó a este creciente coro social que le exige a Obama que cumpla su promesa. La reforma migratoria que otorgaría una eventual ciudadanía o permisos temporales de trabajo para más de 11 millones de residentes sin documentos legales, puede convertirse en la pieza legislativa más importante de la segunda administración del presidente Obama.

La otra voz destacada desde el sector republicano fue el millonario empresario Sheldon Adelson, famoso por sus hoteles, casinos e inversiones múltiples en Las Vegas. “Como republicano, pienso que los esfuerzos para completar la reforma migratoria deberían ser liderados por nuestro partido” publicó Sheldon en un mensaje periódico a sus compañeros de partido.

Estos dos señalamientos prefiguran un cambio sensible en el sector de la derecha, negado sistemáticamente a discutir, analizar o construir una propuesta legislativa extensa, profunda y global. Algunos republicanos en el Congreso han adoptado posiciones a favor de la reforma –los menos– pero han sido incapaces de construir un consenso más amplio para impulsar una votación que resulte positiva, por lo pronto, en comisiones.

Murdoch y Adelson son dos voces reconocidas por los republicanos, esencialmente porque representan generosas donaciones a docenas de campañas del partido. Su cambio de postura, su llamado público, no es casual ni accidental. Los republicanos saben que en el creciente segmento hispano de la población su mensaje no alcanza a conquistar un numeroso porcentaje de votos. Vienen elecciones de medio término este año, donde se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, y están plenamente conscientes de que si no modifican su discurso, sus posturas y su cercanía con la población de origen hispano, sus posibilidades se reducen significativamente. Por ello vemos una modificación sensible en dos baluartes del conservadurismo, pero externos al partido. No son posiciones oficiales todavía.

Se acerca el verano en Washington que cancela sesiones del Congreso y manda a todos los legisladores de vacaciones. La agenda importante se retoma después de la segunda quincena de agosto. Si no aprovechan este período ordinario de sesiones hasta finales de 2014, llegarán al año entrante desarmados y desprovistos de discurso frente a millones de votantes de origen hispano –mayoritariamente– que tienen familiares en condiciones de ilegalidad. De ser ciertas estas señales enviadas por los empresarios, los republicanos pretenderían arrebatarle el tradicional discurso demócrata en torno a la migración. Vamos a ver si sucede primero, y si los demócratas se quedan con los brazos cruzados.