Opinión

Esperando la reunión
del Banxico

 
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Esta semana se llevará a cabo la reunión de política monetaria del Banco de México. Si bien no se espera un cambio en la tasa de interés de referencia, sí es importante el contenido del comunicado que acompañará esta decisión sobretodo por el rebote inflacionario del último mes y de las encontradas cifras sobre el crecimiento económico del primer bimestre.

Para empezar, es probable que el banco vuelva a reportar que el balance de riesgos entre el crecimiento económico y la inflación ha seguido deteriorándose entre la fecha de la reunión anterior (4 de febrero) y la de esta semana (18 de marzo).

Parte de esta conclusión fue adelantada en ocasión de la presentación del informe de la inflación del cuatro trimestre de 2015 (3 de marzo), cuando en función de la información disponible y las nuevas disposiciones de política económica adoptadas el 17 de febrero el Banco de México se vio obligado a reducir su estimación de crecimiento para este y el próximo año (de 3.0 a 2.5 por ciento en 2016 y de 3.5 a 3.0 por ciento en 2017) y a reconocer que la inflación podría ubicarse por encima de 3.0 por ciento entre el segundo y tercer trimestres de 2016, debido a la estacionalidad que observa el precio de la gasolina en el mundo.

A tal determinación se ha sumado en los últimos días información adicional que muestra, por el lado del crecimiento, el fuerte deterioro que registraron en febrero los índices de confianza tanto de consumidores como de empresarios (la confianza de los consumidores pasó de 92.5 en enero a 88.7; mientras que el de los empresarios manufactureros lo hizo de 48.1 a 47.6, el de los empresarios del comercio lo hizo de 46.4 a 45.9, y el de los empresarios de la construcción bajó de 48.1 a 47.2), que contrasta con la extraordinaria expansión que observaron las ventas de los establecimientos comerciales afiliados a la ANTAD (9.6 por ciento), aunque parte de ello respondió al registro de un día más de trabajo en febrero, debido al año bisiesto; y, por el lado de la inflación, el cada vez más evidente traspaso de la depreciación del tipo de cambio a los precios de los bienes finales, tales como se reflejó en las cifras del crecimiento de los precios de febrero.

Como en el caso de la reunión anterior, el deterioro del balance de riesgos para la inflación y el crecimiento llevará al Banco Central a priorizar el lenguaje dirigido a combatir la inflación antes que el de favorecer el crecimiento, por lo que su comunicación seguirá teniendo un sesgo pro cíclico, entendido en el sentido de seguir favoreciendo la desaceleración económica.

Por otro lado, si bien el gobernador del Banco de México señaló que hubo unanimidad en la decisión de incrementar la tasa de interés en medio punto porcentual en la reunión extraordinaria del 17 de febrero, todavía existe la esperanza de encontrar algunos elementos en el comunicado de esta semana que lleven a conocer más de cerca los motivos que llevaron a tomar esta decisión, cuando días antes el mismo gobernador había dado a entender que el dilema era entre reducir el gasto público o aumentar la tasa de interés y cuando en la reunión del banco del 4 de febrero, con prácticamente la misma información, los funcionarios del banco llegaron también por unanimidad a la determinación contraria de no aumentar la tasa de interés de referencia.

Finalmente, será interesante también ver en el comunicado de esta semana el fundamento de las afirmaciones de algunos funcionarios del Banco Central (que coinciden con las los de algunos de la Secretaría de Hacienda) en el sentido de que las medidas de política económica adoptadas el 17 de febrero han rendido los resultados esperados o más bien éstos fueron producto del aumento en el precio internacional del petróleo.

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