Opinión

Esperando al Papa Francisco

 
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Espetaculares colocados para la visita del Papa. (Eladio Ortiz)

Viene a visitarnos el Papa Francisco

Viene a visitarnos un líder mundial.

Viene a visitarnos aquel que no sólo habla para los católicos, sino para todos los hombres y mujeres, independientemente de su credo.

Viene a visitarnos aquel que se enfrenta al capitalismo salvaje desde sus viejos tiempos como sacerdote en la Argentina.

México, nuestro querido México, un país que tiene todo para ser un gran ganador, pero en donde los ganadores, al menos en lo económico, se concentran en una pequeña parte de la población, la de muy altos ingresos, mientras una gran masa de mexicanos apenas alcanza a vivir con sus raquíticos ingresos.

México, en donde desde hace algunos años impera una violencia inaudita impulsada, principalmente, por el crimen organizado.

México, en donde el narcotráfico y su cauda de horrores han hecho presencia, y con su poder económico inaudito han contaminado a una gran masa de adultos y desafortunadamente, jóvenes, quienes se ven atraídos por una vida espléndida en lo económico y desastrosa en lo moral y lo ético.

México, en donde la clase política busca más su beneficio personal que el cumplir con su imperativa responsabilidad de luchar por las causas dignas de aquellos a quienes representan.

México, nuestro amado México, que es catalogado entre los países más corruptos del mundo.

México, nuestro querido México, en donde conviven empresas socialmente responsables que son el motor de la economía, con otras que explotan sin piedad a sus trabajadores y les pagan salarios mínimos, salarios de hambre.

México, con paraísos turísticos que se sitúan entre los más bellos del mundo y las chozas de los desafortunados.

México, con su cultura milenaria orgullo de todos los mexicanos, pero con millones de indígenas viviendo en pobreza extrema.

México católico, pero con muchos católicos sólo de nombre, pues no existe congruencia entre lo que dispone el evangelio y lo que es su vida real, la de día con día.

México, con una juventud pujante que ha cursados sus estudios en universidades del más alto nivel académico y que son nuestra esperanza.

México, con sus mujeres que luchan en muchos casos con la misma vehemencia que los hombres y logran alcanzar las más altas posiciones en la vida política, social o empresarial.

México, país maravilloso por su historia, por su geografía, por sus paisajes, por su naturaleza, pero principalmente por la gente buena que vive en él y que lucha por preservar lo mucho que hay que preservar y por construir lo mucho que hay que construir. Estas gentes buenas están incrustadas en la política, en el magisterio, en el sacerdocio, en el sector empresarial, en el deporte, y lo único que nos duele es que sean tan pocas, tan pocas que corren el riesgo de ser aplastadas por la mafia y su poderío.

El Papa Francisco, conoce profundamente esta Latinoamérica de la que él es originario con sus defectos, problemas y oportunidades.

Su mensaje lo esperamos con gran interés y esperanza ¿Será un mensaje político para no enfrentar a la iglesia con la mafia en el poder?

¿O no tendrá temor de decir lo que tiene que decir, independientemente de los callos que pise? ¿Hablará sobre la horrible pederastia que ha manchado a la iglesia católica por culpa de unos pocos -pero gravísimamente irresponsables sacerdotes? ¿La lamentable ausencia de vocaciones sacerdotales? ¿El discutido tema del casamiento de quienes optan por el sacerdocio, lo que sería revolucionario?

Son muchos los temas que puede tratar Su Santidad. Yo estaré particularmente atento al mensaje a los pobres. Al mensaje que hubiese mandado aquel maravilloso Santo que conocemos como San Francisco en relación a la pobreza que nos agobia y la responsabilidad de quienes en materia económica hemos sido pñrivilegiados. Quiero que invoque a los líderes que tenemos en México para que cumplan (¿cumplamos?) con nuestro deber.

Mañana será otro día.

Presidente de Sociedad en Movimiento.

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