Opinión

Especialistas en economía vs la percepción en los hogares y las empresas

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La semana pasada publiqué en estas páginas un artículo en el que analizaba las expectativas de los especialistas en economía del sector privado que contestan la encuesta del Banco de México. En el artículo señalaba que la media de los pronósticos de crecimiento del PIB, la inflación o los asegurados en el IMSS para el 2017 (1.6%, 4.13% y 628,000) en la encuesta levantada en diciembre, reflejaba que los especialistas esperan un año regular, quizá mediocre, pero no malo. En este artículo muestro que sus expectativas parecen disociadas con las que son captadas entre la población y los directivos empresariales a partir de encuestas en hogares y establecimientos.

El INEGI publica mensualmente dos encuestas de opinión, la Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor (ENCO) y la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial (EMOE), que permiten obtener indicadores cualitativos sobre una gran variedad de temas, entre otros, sobre la percepción que tienen sobre la situación futura de la economía del país. La pregunta es la misma en las dos encuestas: ¿Cómo considera usted que será la situación económica del país dentro de 12 meses respecto a la situación actual?. Las opciones de respuesta son: Mucho mejor, Mejor, Igual, Peor y Mucho peor, mismas que se ponderan con 1.00, 0.75, 0.50, 0.25 y 0.00 respectivamente para obtener un indicador puntual.

Lo primero que resulta interesante es que cuando se les pregunta sobre la economía, la población que se entrevista en los hogares siempre son más pesimistas que los directivos empresariales que se entrevistan en las unidades económicas; los primeros rara vez pasan de 50, que es el punto medio, los segundos, solo ocasionalmente bajan de 50.

Basados en la serie de la ENCO y específicamente en el indicador de las encuestas que se levantan en diciembre de cada año y que reflejan como se espera que será la economía en los doce meses siguientes, se observa que el punto más bajo desde el año 2000 es el reportado la semana pasada por el INEGI, 33.7, más bajo incluso que el indicador registrado en diciembre de 2008 (36.7), recordando que la economía registró un crecimiento negativo en el 2009 (-4.7%).

Algo similar sucede con la opinión de los directivos empresariales que se capta en la ENOE que registró un indicador de 46.48, muy cerca del peor de la serie que fue en el 2008 (44.16), de hecho son los dos únicos datos abajo del 50.

Es otras palabras, las expectativas de los entrevistados en encuestas en hogares y establecimientos reflejan una percepción mucho más negativa para el 2017 que la que esperan los especialistas en economía. Ojalá tengan razón estos últimos.

El autor es profesor asociado del CIDE.

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