Opinión

Espanta más la inseguridad que los impuestos


 
A pesar de que el sector empresarial ha levantado la voz en contra de algunas medidas planteadas en la llamada reforma hacendaria, el tema que más les preocupa sigue siendo en de los altos niveles de inseguridad en buena parte del territorio nacional.
 
 
Hace unos días, el pleno del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), que encabeza Gerardo Gutiérrez Candiani, se reunió con los secretarios de Marina Vidal Francisco Soberón Sanz y de la Defensa Nacional Salvador Cienfuegos Zepeda para exponerles el acoso del que son víctimas los empresarios por parte del crimen organizado.
 
 
Ayer le correspondió el turno a la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), que encabeza Juan Pablo Castañón Castañón, reunirse con el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam.
 
 
El hidalguense escuchó por lo menos una docena de historias de acoso, secuestros y chantaje, de los representantes empresariales de Tamaulipas, San Luis Potosí, Nuevo León, Veracruz, entre otros.
 
 
Los empresarios expusieron ante Murillo que muchas veces, cuando acuden a presentar la denuncia respectiva, el acoso se vuelve mayor lo que supone una conexión entre la delincuencia y quienes deberían velar por los intereses de la sociedad.
 
 
La tesis de los empresarios es simple y llana: no se puede invertir en esas condiciones de inseguridad; y por lo tanto, no se pueden crear los empleos al ritmo que requiere el país.
 
 
Murillo se comprometió a seguir trabajando en el tema y en la depuración de la PGR y ofreció al sector empresarial “línea directa’’ para atender sus demandas.
 
 
En el fondo, sin que el asunto de una mayor carga impositiva deje de tener importancia, el tema para los empresarios sigue siendo la inseguridad.
 
 
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La CNTE decidió estirar la liga hasta el punto de ruptura, solo con la intención de obtener más privilegios políticos y económicos en la negociación con la Secretaría de Gobernación.
 
 
No está ya en la mesa de negociaciones la abrogación de la reforma educativa; si la mencionan es un recurso meramente retórico y para controlar a “sus bases’’.
 
 
Lo que están negociando con el secretario Miguel Osorio Chong es que el gobierno de Oaxaca les pague los salarios que NO han devengado por estar en el plantón, que les paguen “su bono’’ de inicio de clases, que no haya actas administrativas en contra de ninguno de ellos y mucho menos denuncias penales.
 
 
Que se establezca una “comisión de la verdad’’ para esclarecer el desalojo de la APPO en Oaxaca, ocurrida hace unos años y, sobre todo, que desaparezcan la sección 59 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, creada precisamente en el conflicto magisterial donde apareció la APPO, por Elba Esther Gordillo Morales.
 
 
Pretenden además que se les sigan entregando las cuotas sindicales y que ellos puedan seguir lucrando, perdón, luchando por las vacantes.
 
 
La mayoría de estos temas corresponden al ámbito local pero los líderes de la CNTE saben que lo que ocurre en el DF es como una ola expansiva que tiene mayor repercusión.
 
 
Ya les concedieron algunas peticiones, pero los líderes, que enfrentan una incipiente rebelión interna, quieren hacerles creer a sus representados que todavía pueden exprimir más al gobierno.
 
 
Por lo pronto, dejarán el Zócalo pero se instalarán, en menor cantidad, en el Monumento a la Revolución para que haya Grito y desfile.
 
 
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El oportunista ex líder del SME –sólo en México ocurre que haya un sindicato reconocido, con personalidad jurídica, pero sin materia de trabajo, sin empresa-, Martín Esparza, halló el modo de volver a los periódicos como rémora de la disidencia magisterial.
 
 
En el Senado lo oyeron, pero lo batearon.