Opinión

Escultura

1
 

 

Guerrero Chimalli. (Cuartoscuro)

Sebastián es un escultor que ha puesto no una pica en Flandes, eso sería muy fácil, sino una escultura en Chimalhuacán, Estado de México. La obra mide 60 metros de altura y pesa 870 toneladas. El mastodonte representa a un guerrero Chimalli. Gil pensó: ¿Chimalli? Me suena, me suena, ¿será acaso quien sustituirá a don Julio Regalado (Gamés está de luto por el fallecimiento de don Julio Regalado). Chimalli quiere decir escudo y en él se representa al cerro de Chimalhuachi; al centro, en la parte superior, se encuentran cuatro círculos simétricamente dispuestos. Los viejos pobladores de Chimalhuacán no fueron capaces de vaticinar que un ser del futuro cobraría 35 millones de pesos para elevar al guerrero Chimalli sobre la grandeza de Neza, Texcoco, Ixtapaluca y Chicoloapan. Leyeron bien: el estipendio (gran palabra) del artista fue de 35 millones de pesos por su altísima obra escultórica.

La férrea voluntad

Sebastián ha dicho que cobró mucho menos de lo que cuesta la obra, pero que asumió los costos porque tenía un compromiso. Respecto a las críticas de voces insensibles que ha recibido el guerrero Chimalli, Sebastián dice que está acostumbrado: “la Torre Eiffel tiene una historia similar”. La costumbre es el tren bala de Sebastián, usted sale de la ciudad de México y se encuentra esculturas que el artista ha vendido a muchos gobiernos de la República, 200 esculturas públicas, ni más ni menos. Así se ganan sus centavos algunos artistas.

En entrevista con Animal Político, Sebastián dijo que lo más caro en la realización del guerrero fueron las grúas de 300 toneladas para ensamblar las 33 piezas que le dan forma a esa figura roja que porta en la mano izquierda una maza y en la derecha un escudo. Usted lo ve de lejos y el guerrero es feo, pero si se acerca es sencillamente horrendo. Una cosa horrenda de 35 millones de pesos. Muchas veces así es el arte, una visión misteriosa en una cuenta bancaria.

El gobernador Eruviel Ávila dijo que el escudo del guerrero protegerá de la pobreza a los habitantes de Chimalhuacán. No se lo tomen a mal a Gamés pero por lo que puede verse en la avenida Bordo de Xochiaca, la protección del guerrero ha dejado mucho que desear. Sebastián ha dicho de su obra colosal “que puede verse como una alegoría, como una materialización práctica de la férrea voluntad de los pueblos de los lagos”.

Se vende barato

Gil imagina al escultor vendiéndole al gobernador Ávila: le traigo la férrea voluntad de los pueblos de los lagos, gobernador. Muy interesante, pero ¿no le parece un poco demasiado grande? Gobernador, por el amor del Dios indígena, la férrea voluntad indígena era colosal. Y de a cómo va a ser la férrea voluntad. La miserable cantidad de 35 millones de pesos, yo pongo lo que falte, gobernador. Cerrado. Y ahora los pobladores de Chimalhuacán pasan todos los días delante de la férrea voluntad.

El alcalde priista de Antorcha Campesina, Telésforo García, ha explicado que el costo de 35 millones de pesos incluye los materiales. Además, el gobierno invirtió 25 millones en un corredor en Bordo de Xochiaca de un kilómetro y medio de fuentes riachuelo (sin niebla) y peces, en fon. Para que la lectora y el lector se den una idea del tamaño de nuestro Chimalli: la estatua de La Libertad mide 93 metros, el Ángel de la Independencia 48, las Torres de Satélite 52 y el guerrero de Sebastián 75 metros con todo y el pedestal que lo sostiene. Gil se pregunta: ¿por qué Sebastián ama lo enorme? Sepa la bola, pero cuesta caro lo grandote.

Si están parados, siéntense; si están sentados, párense (ya es viernes, se aceptan albures): la próxima obra pública de Sebastián verá la luz, y la oscuridad, en Tijuana, responderá al título de La Puerta de las Américas, una escultura de 48 metros de altura. Gilga no cometerá la obviedad de escribir en esta página del fondo que no es lo mismo lo grandote que la grandeza.

Sí, los viernes Gamés toma la copa con amigos verdaderos. Mientras los camareros se acercan con bandejas que soportan Glenfiddich 15, Gilga pondrá a circular la máxima de Amado Nervo en el mantel tan blanco: “Gran parte de los fracasos nos viene por querer adelantar la hora de los éxitos”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

También te puede interesar:
Parábola del tren y la vía
Desastre educativo
El 'profe' Cruz