Opinión

Escuchemos a los indígenas

En estos momentos los indígenas, o los pueblos originarios como ellos desean ser llamados, ocupan un espacio significativo en la agenda nacional e inclusive en la internacional. Lo importante es llevar los buenos deseos a la realidad, respetando el pensamiento y la cultura ancestral de los actores principales, los indígenas. A continuación presento en forma muy resumida por razones de espacio, la propuesta que presentó un grupo muy representativo de ellos al Presidente Peña Nieto, hace poco más de un año. Sociedad en Movimiento participó como uno de los asesores de este pronunciamiento que por sí solo se explica.

18 de abril 2013

Señor Presidente Enrique Peña Nieto:


Ahora, como nunca, se está tomando en cuenta a los pueblos indígenas originarios, los pueblos indígenas, aquellos que señorearon este país hasta la llegada de los españoles para después ser sometidos a la esclavitud y posteriormente a la exclusiòn, exclusiòn que nos duele aún mas que la pobreza que padecemos.

Pero ahora, según lo señala con absoluta claridad el Pacto por Mèxico el cual no sólo ha iniciado su gobierno sino su cumplimiento junto con las principales fuerzas politicas del país los indígenas tomamos el papel que nos corresponde.

Efectivamente, en el apartado 1.6 se reconoce la deuda histórica del estado mexicano con nuestros pueblos originarios y se señala con claridad la dramática pobreza que padecemos al indicar que los indígenas estamos excluidos del desarrollo, y que ocho de cada diez indígenas están en pobreza y la mitad en pobreza extrema. Esta es nuestra realidad, Señor Presidente, y es más dramática aún cuando la vemos en los niños indígenas, en donde las cifras según un reporte reciente de la Unicef señalan que “ocho de cada diez niños y adolescentes se hallan viviendo en hogares donde se hablan lenguas indígenas, que enfrentan la mayor incidencia de pobreza y 9 de cada diez presenta al menos una carencia social”.

Pero ahora, no sólo se muestra en forma objetiva y dramática nuestra pobreza y exclusión,sino que se suscriben compromisos en el Pacto por Mèxico para atender nuestro desarrollo, financiar nuestros proyectos, mejorar sustancialmente la calidad de nuestra educación, el acceso a la justicia, la atención médica a nuestras comunidades y la infraestructura que tan urgentemente requerimos.

Pero poco podrá lograrse si nosotros, los indígenas, no hacemos nuestra parte y nos transformamos en los grandes actores del cambio, cambio al que hemos invitado no sólo a su gobierno, sino que desde tiempo atrás han participado con nosotros, en nuestros encuentros, los sectores académicos, sociales y empresariales en una gran alianza destinada al desarrollo integral de nuestras comunidades.

Sabemos que México y su cultura, no se explican sin su acepción pluricultural compuesta por los más de 60 pueblos originarios que vivimos en este país, con conocimientos ancestrales que compartir como un tesoro invaluable, tesoro del cual nos sentimos orgullosos, nos honramos de nuestras vestimentas, de nuestros ritos religiosos profundamente espirituales, de nuestro amor por la naturaleza, de la solidaridad de nuestras organizaciones, de la medicina tradicional, de la herbolaria, de nuestra comida, y también de nuestra hospitalidad. Nuestra alma indígena está presente y de ella, efectivamente, nos sentimos profundamente orgullosos.

Pero queremos, señor Presidente, que no sólo los indígenas, sino todos los mexicanos se sientan orgullosos de nuestra cultura y la posicionemos en el pensamiento de nuestros niños, de nuestros jóvenes, de nuestros adultos, viendo todos nosotros que en nuestras diferencias pluriculturales está tambien nuestra riqueza como nación.

Queremos salir de nuestra probreza por nuestro propio esfuerzo y nunca a través de extender la mano y recoger lo que nos dan, lo que lastima nuestra dignidad.

Señor Presidente, permítanos soñar


Vemos en seis años a millones de indígenas que se sienten orgullosos de su cultura.

Vemos a la sociedad mexicana que nos sólo no discrimina y excluye a los indígenas, sino que los apoya y se siente orgullosa de su pasado, que es también el de todos los mexicanos.

Vemos una drástica disminución de la pobreza, al momento en que con el apoyo del Estado y de la sociedad se han logrado generar proyectos productivos de indudable trascendencia.

Vemos a los niños indígenas con todos los demás niños de México en materia de educación, una educación que respetando nuestra cultura, introduce a los educandos al mundo competitivo en el que habrán de subsistir y triunfar.

Ya no hay hambre, ya no hay muerte por falta de la más elemental atención médica, la tecnología del conocimiento ha llegado a nuestras comunidades junto con la infraestructura que tanto necesitamos. Con esto podemos alcanzar lo inalcanzable.

Los indígenas seguimos siendo como somos desde el punto de vista cultural, pero ya nos estamos como estábamos desde el punto de vista económico, político y social, pues hemos ocupado con toda dignidad los espacios que antes nos estaban vedados, incluyendo los espacios políticos a los que tenemos derecho.

Señor Presidente Enrique Peña Nieto

México puede ser un ejemplo de cómo atacar la pobreza en sus raíces descartanto el asistencialismo que si no es temporal denigra a la persona y la corrompe.

México puede ser un ejemplo frente al mundo de cómo dignificar a la persona a través de darle su lugar a los que hasta ahora han sido los humildes entre los humildes, los olvidados, los excluídos.

México puede y debe ser un ejemplo de solidaridad en donde siendo el indígena el gran actor central, la academia, el sector empresarial, las organizaciones de la sociedad civil y, naturalmente, el Estado mexicano han hecho cada quien la parte que le corresponde en esta lucha a favor del ser humano.

Por razones económicas, políticas, sociales, pero sobre todo éticas, debemos emprender de inmediato la hermosa lucha que aquí hemos intentado describir.

Unidos en lo esencial, Señor Presidente, podemos alcanzar lo imposible”.