Opinión

Escobar, la política
da para casa en EU

   
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Arturo Escobar

Algo hay que reconocerle al pevemista Arturo Escobar Vega. Esté en el puesto en el que esté, el hoy subsecretario de Gobernación es consistente: su actuar contradice sus dichos.

La más reciente muestra de esta torcida congruencia la comentaba ayer Carlos Puig.

En sentido contrario a múltiples declaraciones que ha hecho sobre lo indispensable de la transparencia (“no hay nada más importante para este país que los escenarios –sic– de abatir la corrupción, los escenarios –sic– de rendición de cuentas y transparencia”, 14/03/14), el hoy subsecretario de Prevención de la Segob decidió no hacer pública su declaración patrimonial.

Qué será lo que oculta Escobar, se preguntaba ayer Puig en Milenio

Escobar se jacta de que se asume “como un político profesional, que vive de la política, vive para la política y lo considero uno de los espacios más dignos en el cual desenvolverse”.

La política puede ser un espacio digno, de acuerdo, pero si Escobar no quiso transparentar (porque pudo hacerlo, pero no quiso) el patrimonio formado durante al menos quince años en la política, ¿será porque no es muy digno (el patrimonio) que digamos?

Que quede claro: tener, mucho o poco, no es malo. Pero ser un político profesional y no querer transparentar tu patrimonio se presta a legítimas suspicacias.

Quizá a Arturo Escobar Vega no le da la gana explicarle a los ciudadanos cómo se hizo, por ejemplo, de una casa en Texas en el año 2007.

A lo mejor es muy ahorrativo (no se rían, sí hay gente ahorrativa) y por eso sus dietas como legislador le dieron para comprarse esa propiedad ubicada en 711 Mellon Oak, en The Oaks of Sonterra, en San Antonio, Texas (si la quieren ver, aquí el Google map y algunos datos generales).

O a lo mejor hizo negocios en su temprana juventud, es decir antes de entrar de lleno a la política en el 2000, cuando a los 30 años de edad fue a San Lázaro, de ahí brincó a la ALDF y de ahí al Senado, de ahí a San Lázaro...

El valor catastral de la residencia es de 251 mil dólares, y el terreno mide 7,680 pies cuadrados (714 m2) y de construcción tiene 3,096 pies cuadrados (288 m2). Cuenta con alberca. Está a nombre suyo y de su esposa María de Lourdes Domínguez. Por cierto, vayan a su página para que lean la definición de esposa ideal según este funcionario.

O a lo mejor a Escobar le donaron esa casa. Eso de recibir donaciones viene mucho.

Más allá de la duda sobre si dedicarse dignamente a la política da para comprar, mantener y visitar una casa en Estados Unidos, el meollo es lo que implica la falta de credibilidad de Escobar para un gobierno en decadencia.

La lamentable decisión de Peña Nieto de encargar al pevemista la Prevención no es congruente con la transparencia. Lo dice el propio Escobar. El 28 de julio de 2011, tras oír en el Castillo de Chapultepec a las víctimas de la violencia encabezadas por Sicilia, el hoy subsecretario pidió perdón. “Perdón por lo que nos toca a nosotros. (…) Perdón por vivir una opacidad de poco contacto con la ciudadanía que a veces no nos permite entender. Perdón, don Javier, por no haber estado a la altura de lo que hoy estamos escuchando”. (Excélsior 29/07/11).

No sabemos si Escobar incluyó esa casa o no en su declaración. La Función Pública podrí… ok, ya, seamos serios. Lo que sabemos es que Escobar es consistente: declara una cosa y oculta más.

Twitter: @SalCamarena

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