Opinión

Escenarios electorales

 
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Manlio Fabio Beltrones

Las artes y la experiencia de Manlio Fabio Beltrones al frente del PRI enfrentan en estos días y semanas los más graves desafíos. Seleccionar candidatos “de unidad” les han llamado, para evitar la dolorosa experiencia de comicios anteriores, cuando el gobernador impone al suyo y el auténtico favorito cambia de logotipo o camiseta y les arrebata la victoria (Malova, Sinaloa, 2010 entre otros).

La lección de pragmatismo del entonces gobernador mexiquense Peña Nieto al inclinarse por Eurivel Ávila –favorito en sondeos y encuestas– frente a Alfredo del Mazo –el de los afectos, lealtades y cercanía del gobernador– significó asegurar el Estado de México para el PRI y la posterior candidatura presidencial.

Parece ser el pragmatismo el que debiera imperar por encima de los caprichosos designios de algunos gobernadores, que pretenden a contramano, imponer a su delfín. Lo acabamos de ver en Colima, donde boicotearon ex profeso la victoria de Ignacio Peralta, al grado de repetir la elección.

Hoy el experimentado Manlio enfrenta el problema del gobernador Borge en Quintana Roo, quien en alianza –perversa, dicen algunos– con Ulises Ruiz, delegado del CEN del PRI para los comicios en ese estado, operan contra Carlos Joaquín, aspirante eterno a la gubernatura. Le hacen el feo, le esconden los papeles para inscribirse y pretenden marginarlo a toda costa. Beltrones tendrá que poner orden y elevar la voz, porque de lo contrario, el joven y talentoso Joaquín podría mudar de colores y darles un susto en los comicios.

En Oaxaca la designación de Alejandro Murat como candidato cuestiona el pragmatismo de Enrique Peña Nieto. La perspectiva desde Los Pinos, evidentemente distinta que la de Toluca, produjo un cambio en su proceso sensato y reflexivo de selección. Aquí ganaron los afectos y las cercanías del presidente hacia el joven Murat, por encima del extendido escozor que genera la simbólica prolongación del inolvidable José Murat.

No es casual que lo primero que hace el joven, talentoso y preparado Alejandro es deslindar su campaña de la figura o la sombra de su padre. Eviel Sánchez, candidato de Ulises Ruiz, seguramente no considera esta, una candidatura de unidad.

Gerardo Gutiérrez Candiani hubiera sido una decisión salomónica, ni uno, ni otro exgobernador. Ahora Alejandro, quien porta, como tantos otros en este país, un apellido prohibido y señalado, tendrá que demostrar en los hechos que está ahí por capacidad, no por su ascendencia ni por la preferencia del presidente. Pero ¿tiene con qué ganar? O ¿se trata de una jugada de doble y triple banda al estilo Beltrones? Ya veremos.

En Hidalgo, finalmente Omar Fayad en su enésimo intento por convertirse en candidato, ha logrado el respaldo del CEN y del presidente. Dejaron a un lado a otro brillante y meritorio priista, David Penchyna, cuya disciplina e institucionalidad está a prueba de fuego.

Se alineará, como priista de prosapia y blasones.

Veremos si Fayad tiene lo necesario para ganar una elección donde el PRD y el PAN podrán representar alguna competencia real.

La ruptura de las alianzas del PAN-PRD en algunos estados como Oaxaca, Puebla, Tamaulipas e Hidalgo, colocan al PRI en una posición de fuerza al dividir a sus opositores. La clave estará en que esas fuerzas, seleccionen a candidatos verdaderamente competitivos y construyan una campaña con energía y cercanía al electorado.

El PRI tiene todavía que designar a cerca de 9 candidatos, cuya negociación está en proceso. El balance entre el centro y los comités locales es el primer filtro, pero después lidiar con los gobernadores –muchos de ellos– necios y obtusos que pretenden no sólo influir sino controlar los comicios y garantizar a su sucesor, es desde ahora, un problema severo para Beltrones y su equipo. Las lecciones de Colima, de Sinaloa, de Guerrero (Aguirre) deberán ser releídas y estudiadas para evitar los errores.

Twitter:@LKourchenko

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