Opinión

Escenarios electorales

 
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Partidos Políticos. (Especial)

Lo que está en juego el próximo domingo puede ser definitorio para las aspiraciones y carreras individuales de algunos jugadores, pero también será esencial –no definitivo– para perfilar los escenarios hacia 2018.

Para el PRI el futuro y las aspiraciones de Manlio están plenamente ligados a los resultados. Independientemente de las preferencias o debilidades que el presidente Peña pueda tener hacia su posible sucesor, Manlio estará en condiciones de fortaleza y eventual derecho de disputar una candidatura si, y sólo si, entrega victorias consolidadas el próximo domingo.

Su adelanto hace meses señaló nueve de 12. Los números hasta ahora permiten suponer triunfos claros en por lo menos cinco gubernaturas que, con extrema dificultad, podrían modificar sus resultados de aquí al domingo.

Según encuestas publicadas y comparadas en múltiples medios y plataformas, Hidalgo, Durango, Sinaloa y Zacatecas están prácticamente asegurados para el PRI. Con resultados estrechos y finales cerrados podría también alcanzar Chihuahua y Quintana Roo.

Eso hace un total de seis eventuales victorias, tres por debajo del pronóstico y aspiración del presidente del PRI.

Para el PAN conquistar Aguascalientes, conservar Puebla y eventualmente arrebatar Oaxaca al PRI pueden ser victorias sonoras que lo dejarían en muy buenas condiciones.

Para el gobernador Moreno Valle, de Puebla, su futuro al interior del PAN y sus ambiciones para hacerse de la candidatura presidencial rumbo a 2018 por encima de Margarita Zavala tendrán mayor o menor fuerza con el triunfo de su candidato Gali, quien lleva una ventaja aparentemente irreversible.

Esto desataría, como se ha anticipado, una batalla interna por la candidatura del partido que, eventualmente, podría conducir a la independencia de Margarita. Pero, si además –como algunos números indican– el PAN y su aliado PRD pudieran conquistar Veracruz y/o Tamaulipas, se convertirían en importantes victorias blanquiazules que apuntalarían las aspiraciones del propio Ricardo Anaya.

Para el PRD la jornada es –ellos lo niegan– de sobrevivencia. Si obtuvieran Tlaxcala donde tienen una posición competitiva, sería una satisfactoria bocanada de oxígeno. Las alianzas de Veracruz, Tamaulipas o Oaxaca no son relevantes para el partido.

Morena puede convertirse en la gran nota de la jornada. Avance significativo, triunfos moderados en alcaldías o congresos locales, pero segunda fuerza electoral en Veracruz o en Zacatecas, puede catapultar a este partido a una posición de enorme competitividad para 2018. La meta parece ser conquistar territorios, más que alcanzar puestos.

Pero lo importante viene después de las elecciones. La forma en que se estructuren los balances será vital para 2018.

Las malas noticias para Beltrones con números acotados de victorias ¿son también malas noticias para el presidente Peña? O la eventual pérdida de Veracruz ¿significará el retiro de Manlio de la dirigencia tricolor? O ¿lo son para Osorio o para Nuño?

Un escenario más se centrará en la actividad del Tribunal Electoral del Poder Judicial, donde se recibirán recursos y demandas por excesos, sobregastos y delitos propios de la jornada y la campaña. Es parte de la estrategia, desacreditar el proceso o incluso –caso Colima– podría llegar a la anulación de procesos en un estado para repetir completa la elección. Tamaulipas, Veracruz y Oaxaca podrían estar en esa hipótesis.

Para Andrés Manuel todo parecen ser buenas noticias. Aunque Cuitláhuac no pudiese alcanzar la victoria el domingo, su avance en Veracruz podrá ser muy significativo como tercera reserva de votos en el país. Zacatecas, Puebla y Quintana Roo se convertirán en estados donde la presencia de Morena gane simpatizantes inexistentes hace apenas unas semanas. Para AMLO, candidatura asegurada y sin competencia interna alguna, el énfasis está en demostrar un partido nuevo de poderoso crecimiento que conquista electores y voluntades. Datos elocuentes para su campaña hacia 2018.

En la Ciudad de México los números previos son imprecisos o no demasiado claros. Aunque muchos analistas han coincidido en señalar un triunfo arrasador de Morena y la 'desaparición de facto' del PRD, hay otros indicadores que demuestran una operación de aparato político experimentado que el sol azteca puso en acción. La tendencia predominante parece ser, a priori, el abstencionismo capitalino. Otra señal para otro aspirante o 'suspirante', el doctor Mancera, quien tendrá que sopesar los resultados para perfilar su futuro. Un PRD fortalecido y competitivo en la ciudad, alimenta expectativas. De lo contrario, habrá que repensar estrategias.

Finalmente los congresos estatales. La tradición muestra, salvo contadas excepciones, que el partido que triunfa en la gubernatura es por lo general capaz de asegurar una mayoría en sus legislativos. Un dato relevante será analizar si tendremos votos diferenciados en las entidades, cuando se concreten gobernadores de un partido, y congresos dominados por otro, o por varios.

Twitter: @LKourchenko

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