Opinión

Escasez

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Dinero

Las cosas que uno quiere siempre escasean. Lo que uno no necesita, siempre sobra. Si muchas personas quieren lo mismo, ¿cómo le hacemos para decidir a quién le debe tocar? Éste es el problema de la escasez, y las soluciones que hay dependen de cómo decidamos que deben ser las relaciones humanas con respecto a eso que se quiere adquirir.

Dice Alan Fiske que existen cuatro formas de relación humana. La primera es la comunitaria, como la que hay al interior de la familia, donde cada quien da y recibe conforme necesita, sin llevar cuentas de cuánto dio y recibió cada quién (hasta que llega la herencia, y todo cambia). La segunda forma es la igualdad absoluta, como ocurre en las elecciones, donde a cada persona le toca un solo voto. En esos casos, las personas van recibiendo su dotación (la posibilidad de votar) conforme llegan a la oferta (la casilla). Por eso se hacen colas, porque hay que racionar, y no puede usarse el precio: todos deben tener la misma posibilidad. Este mecanismo también se utiliza con los trasplantes médicos: lista de espera.

Hay otra forma de asignar y es la relación de poder. Hay alguien que tiene poder sobre los demás y por eso recibe lo que quiera y cuando quiera. Y los demás aguantan vara. Ésta ha sido una forma muy frecuente en la historia humana para prácticamente todos los mercados. La otra forma, que apenas hace un par de siglos se hizo general, es la relación de intercambio: el que quiere ofrece pagar y el que vende solicita un pago. Cuando ambos están de acuerdo, ocurre el intercambio, y todo mundo feliz. De hecho, muy feliz. Éste es el único caso en el que se genera riqueza, porque el que compra valora más lo que compró que el dinero que pagó, mientras que el que vende le da más valor al dinero que al producto vendido. Los dos tienen más de lo que tenían antes de que el intercambio ocurriera. Si no fuese así, éste nunca habría ocurrido.

La generalización de esta última forma, en los últimos siglos, es lo que ha permitido multiplicar por cien la riqueza del mundo, algo que nunca antes había ocurrido desde que los humanos existen. Puesto que este mecanismo de intercambio permite ganar dinero, las personas producen, y buscan hacerlo cada vez mejor. Compiten y se hacen productivos.

Pero esto no termina con la escasez, ni nada nunca podrá terminar con ella. Lo que permite es administrar mejor el interés de compradores y vendedores. Pero si esta relación de intercambio se contamina con la relación de poder, las cosas ya no funcionan igual de bien. Por ejemplo, el poderoso puede establecer que sólo se le pueden comprar productos a un amigo suyo, de forma que la escasez crece, y el precio que puede pedir por sus productos es mucho mayor. El poderoso y su amigo se enriquecen, y los demás viven menos felices.

La diferencia entre estas dos posibilidades: que el mecanismo de intercambio sea libre, o esté intervenido por la relación de poder, es la diferencia entre el capitalismo (o libre mercado), y el capitalismo de compadrazgo (crony). Lo que usted conoce en México es, casi por completo, esta segunda opción. Hace sólo un par de décadas que empezamos a movernos, muy despacio, hacia un capitalismo en forma.

Por eso ahora exportamos el equivalente a toda América Latina sumada, con cerca de 90 por ciento de ello en manufacturas, tenemos el segundo ingreso por habitante más elevado de la región. Y apenas empezamos.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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