Opinión

Escándalos en el Senado

Muy pocos conocen el origen político del senador colimense Jorge Luis Preciado, coordinador de la bancada del PAN en la Cámara de Senadores, ahora en el ojo del huracán por una fiesta que realizó y que, según su dicho, “se salió de control’’.

Preciado tiene una larga historia como activista de la Universidad de Colima, que se ha convertido en la plataforma de lanzamiento de por lo menos los últimos cinco gobernadores del estado.

Preso por su activismo, Preciado fue tentado por el jefe de jefes de la universidad, el exgobernador Fernando Moreno Peña, para incorporarse al PRI, al que por cierto ayudó en la realización de algunos eventos que requerían la participación de los jóvenes universitarios.

Preciado no es el típico político panista que cuida las formas o que se pliega a la doctrina; su escuela fue la calle y la lucha social, lo que le da un perfil más afín a los liderazgos perredistas.

Se decidió por el PAN y bajo esa bandera ha hecho su carrera política.

Ayer, sin embargo, tuvo que pagar el costo de su formación y del desparpajo con el que se maneja.

Previo a la sesión de la Cámara alta, los senadores del PAN se reunieron para exigirle, en todo por demás ríspido, que ofreciera una disculpa pública por el escándalo suscitado por la fiesta que organizó, con todo y mariachi, en la sede del Senado.

Javier Lozano, Juan Carlos Romero Hicks, Carlos Mendoza, fueron algunos de los senadores que pidieron no solo “limpiar’’ el nombre de la bancada sino del Senado mismo, puesto otra vez en el ojo del huracán por una conducta ligera.

Contrito, Preciado salió a ofrecer la disculpa exigida que, valga la aclaración, para efectos de la opinión pública y la publicada, no le servirá para maldita la cosa.

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Igual que el diputado zacatecano Ricardo Monreal Ávila, la senadora michoacana Iris Vianey Mendoza solicitó una licencia de 30 días para que la Procuraduría General de la República investigue sus supuestos nexos con los “Caballeros Templarios’’.

Monreal solicitó la licencia luego de que se descubriera un complot -al menos eso fue lo que se dijo-, para asesinarlo a él y a su hermano, el senador David Monreal, presuntamente por sus nexos con la delincuencia organizada.

Pasados los 30 días de licencia, Monreal regresó a despachar en su oficina de diputado.

¿Ocurrirá lo mismo con la michoacana?

La senadora ha sido ave de tempestades y no precisamente por su iniciativas –¿?- o sus posiciones políticas, sino por los escándalos que de cuando en cuando levanta.

En realidad, la licencia es una vacilada pues un legislador no pierde el fuero mientras esté “licenciado’’ o de permiso.

Así que no se trata sino de puro teatro.

Hombre, pues ¿qué le pasa al Senado?

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Que las iniciativas de leyes secundarias en materia de telecomunicaciones, competencia económica, política y probablemente energética, serán enviadas por el Ejecutivo al Congreso antes de que concluya el mes.

Eso deja a las Cámaras de Diputados y Senadores el mes de marzo y dos quincenas de abril para concluir su dictaminación y votación.

Y claro, a menos que desde ya TODOS los diputados y senadores conozcan los documentos, no se ve cómo es que NO legislarán al vapor, como tanto se teme.

Pero si una vez una diputada detuvo el reloj en San Lázaro para evitar que el país se quedara sin presupuesto –el “reloj parlamentario’’, cortesía de Beatriz Paredes-, capaz que los diputados y senadores recurren al mismo truco para evitar que se les critique por legislar sobre las rodillas.

A ver.