Opinión

Esas 42 chicas que bailaban frente a mí

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The Rockettes

El sábado pasado acudí al Radio City Music Hall de Nueva York y observé uno de los espectáculos más impresionantes que haya visto a la fecha. Se trata del New York Spring Spectacular, que es presentado por empresas como Coca Cola, McDonald’s, Delta y AmericanGirl. Ahí, durante una hora y media, atestigüé una producción de clase mundial en la que el famoso grupo de 42 chicas denominadas The Rockettes bailaron sin error mientras un grupo de actores le recordaba al mundo la relevancia y prevalencia de la ciudad de Nueva York en el planeta.

Este show es un alarde de sofisticación tecnológica y artística. Incluye una mezcla de elementos que lo ponen en la frontera de las producciones globales, como una lluvia plena en el escenario; tres grandes pantallas de alta definición que recrean escenas neoyorquinas con la mayor calidad; dioramas de tamaño descomunal con estatuas —como la de la Libertad— que hablan durante la obra; transmisión en tiempo real de aspectos breves dentro y fuera del escenario…

Al mismo tiempo, el arte puesto en la escena incluye grabaciones de deportistas consagrados de béisbol, fútbol americano, jockey. En la escena aparece, a tamaño magno, una reproducción perfecta de pinturas como Washington Crossing the Delaware, de Emanuel Gottlieb Leutze, cuyo original se encuentra en el Museo Metropolitano de Arte. En un momento determinado, se reproduce también la pintura Dancers Practicing at the Barre, de Edgar Degas, cuyas bailarinas salen del cuadro para, traviesamente, aparecer en vivo y seguir bailando en pleno escenario.

Muchas veces se piensa que Estados Unidos seguirá encabezando la lista de países desarrollados por su gasto militar, por sus universidades, por sus corporaciones globales o por la prevalencia de su tecnología. Todo eso es cierto, pero las industrias creativas juegan un papel acaso más preponderante porque inciden en el establecimiento de estándares culturales a lo largo y ancho del planeta. Esto lo tienen claro los estadounidenses desde que decidieron impulsar su industria cinematográfica desde Hollywood.

No veo qué se pueda equiparar en México a lo que vi en el Radio City Music Hall. ¿Los conciertos de Luis Miguel? ¿Los espectáculos de luz y sonido en el Tajín? ¿La Feria de San Marcos, en meritito Aguascalientes? ¿Los conciertos de la Filarmónica de Jalisco con el Mariachi Vargas en el Teatro Degollado? ¿Las tocadas de La Arrolladora? Ojo: no se trata de vanagloriar lo extranjero y despreciar lo doméstico. Jamás. El chiste es que durante el proceso de desarrollo de un país como el nuestro nos miremos en los espejos de las mejores industrias, las de punta, en cualquier parte del planeta para, eventualmente, superarlas. Ojalá.

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