Opinión

¿Es útil la educación financiera para la toma de decisiones?

El detonador para esta columna es una nota del periódico londinense Financial Times y reproducida por El Financiero con el título “La educación financiera no es la panacea para evitar las malas decisiones”. Lo vertido en ese espacio nos deja un buen material para la reflexión y además hace importante profundizar para evitar una interpretación equivocada.

De acuerdo, la educación financiera está lejos de ser la panacea, pero habría de aplicar esta misma conclusión a todo tipo de conocimiento. Es como los fumadores o quien come en exceso: ¿estarán consciente del daño que se hacen?

¡Claro que sí! Saberlo, no implica tomar buenas decisiones, simplemente prefieren dejar de considerarlo. Sin embargo, tener la información sobre nuestras alternativas es el primer paso para resolver de mejor manera.

Es interesante que este artículo se haya publicado en Inglaterra, en donde se supondría que por ser un país de primer mundo, el saber de los mercados es un punto a favor para su desarrollo. Por el contrario, el artículo sugiere la ignorancia al respecto y obligar al ahorro para el retiro, por la falta de interés de la población.

En economía hay un concepto útil para entender el papel del aprendizaje y es que hay condiciones “necesarias” y “suficientes” para que algo se dé y, en este caso, la educación financiera es una condición necesaria, pero insuficiente para garantizar el éxito.

Una máxima para muchos órdenes de la vida es: “No somos el resultado de lo que hemos aprendido, sino de lo que hemos experimentado”. Es decir, de nada sirve leer, memorizar o entender, si dejamos de incorporarlo a nuestra vida diaria en la práctica.

Más aún, después de la acción se requiere la reflexión, porque existe la posibilidad de volverse a equivocar. Por tanto, el verdadero aprendizaje se obtiene de la experiencia y de la evaluación posterior, para que los movimientos siguientes puedan ser modificados en función de ello.

Empero, el artículo sigue siendo válido en lo general, porque si tomamos en cuenta a la masa de personas que hacen sus operaciones cotidianas, de nada les sirve conocer los conceptos, porque siguen actuando de la misma manera.

El punto central es que tú, como lector de este espacio, no perteneces a esa gran masa. Desde el momento en que te interesa entrar al debate de las ideas, es fundamental elevar el nivel de entendimiento para decidir mejor.