Opinión

Es un peligro… para el mundo

 
1
 

 

Trump

El sondeo de opinión realizado entre los republicanos por parte de la CNN/ORC es categórico: Donald Trump está a la cabeza con el 41 por ciento de las intenciones de voto.

Muy atrás se encuentra el senador por Texas Ted Cruz con el 19 por ciento; el senador por Florida Marco Rubio consiguió un 8 por ciento y hasta el fondo, el exgobernador Jeb Bush apenas el 5 por ciento. Y ya viene el caucus de Iowa, que consiste en una asamblea vecinal en la que los ciudadanos registrados de un partido se reúnen en mercados, escuelas, museos, bibliotecas y casas para escoger a los delegados que representarán a los candidatos. Esta prueba suele ser determinante, como ha ocurrido en otras ocasiones y si Trump gana, sólo le quedarían otras menores y New Hampshire.

¿Qué podríamos esperar si este señor llega a ser el candidato republicano y, eventualmente el próximo presidente de Estados Unidos?

Al anunciar su intención de lanzarse a la presidencia el pasado 16 de junio, sin venir a cuento dijo: “los mexicanos son corruptos, delincuentes y violadores”. No hizo matices ni dijo referirse a las bandas de narcos, no, generalizó y ahondó prometiendo que mandaría construir un muro en la frontera con cargo al presupuesto nacional mexicano.

También se propone detener las remesas que envían al suelo patrio.

Fue sólo el principio. En más de tres ocasiones se ha referido a nosotros en forma abiertamente ofensiva y denigratoria; le molestan los migrantes a los que ve como una maldición y reniega de nuestra vecindad hasta agotar las formas más despectivas lo mismo para rusos, chinos y ahora contra los musulmanes. Todos estamos en el mismo saco.

¿Quién es Donald Trump? Si damos un rápido vistazo a su biografía, vemos que como tantos estadounidenses, venidos de todos los rincones del mundo, su madre es inmigrante escocesa y sus abuelos paternos fueron inmigrantes alemanes. ¿Será por eso que aborrece a los migrantes?

A los 13 años, derivado de una pésima conducta, fue enviado a corregirse a la Academia Militar de Nueva York y más tarde, obviamente se dedicó a los negocios donde su mal gusto se hizo presente. Hay que ver los edificios que se mandó a hacer; todos son aspiraciones de retorcida y chabacana gloria a los dólares. Ahí están el Taj Mahal que él mismo confiesa fue edificado con “bonos basura” y como prueba de su personal estética, dan cuerpo los Tower Hotels de Chicago, Toronto, Atlanta, Tampa, Panamá, Las Vegas y hasta en las Islas Palmera en Dubai.

Los negocios entre los que está el control de los premios Miss Universo y los campos de golf, lo han llevado a comprar un equipo de futbol en Nueva Jersey y organizar vueltas ciclistas, combates de box y hasta un show televisivo llamado “The Apprentice” en los que pone a concursar a diferentes voluntarios que quieren dirigir alguna de sus empresas. Hay que ver alguno para aquilatar los regaños y los adjetivos a los que los somete. Esas emisiones, son la prolongación de dos de sus libros que por sus títulos se dan a conocer sus contenidos: uno es “Porque queremos que tú seas rico” y otro, “Piensa grande y patea traseros en negocios y en la vida”. Podríamos continuar aunque todo está en la misma línea como es su cercanía con el Tea Party, el cuestionamiento de la nacionalidad de Obama o su odio hacia el socialismo. Pero, ¿por qué está teniendo tantos seguidores? Lo consigue en el terreno fértil de esas clases medias ignorantes, educadas en el funcionalismo y en el resentimiento que abundan tanto en las zonas rurales tan llenas de mitos y atavismos. Trump abunda en calificativos ya que carece de sustantivos y de ideas para no hablar de proyectos en materias tan complejas como el mundo exterior, la innovación, el desarrollo tecnológico y la educación superior. Se vale del manejo de una comunicación ramplona en la que millones de norteamericanos encuentran acomodo motivados por la televisión comercial, la violencia y las drogas que cada vez consumen más y más. Hoy Donald Trump es rey. Por un momento, sólo por un momento imaginémoslo como presidente del país que cuenta con un inmenso brazo militar y nuclear, un poderío económico y político devastador. Y él dando rienda suelta a lo que es.

Twitter:@RaulCremoux

También te puede interesar:

¿Qué está viendo Agustín Carstens?

Querido Vicente Leñero, qué pena que no veas esto

Oiga Obama, 'los hombres no lloran'