Opinión

Es un genio


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El Juli

Me confieso Julista desde el día que lo vi debutar en Texcoco como novillero en 1997. He tenido la oportunidad de entrevistarlo en sus tiempos de novillero y desde hace años como máxima figura del toreo en esta época moderna. En todos estos encuentros su lucidez taurina y verdad en conceptos me han permitido aprender y comprender su tauromaquia, misma que defiende ante cualquier animal, ya sea en un tentadero o en una plaza de toros. Su trato personal ha sido siempre correcto, elegante y a la altura de su trayectoria.

Julián López El Juli lleva en sus 17 años de alternativa más de mil 543 corridas de toros, más de 2 mil 451 orejas y más de 3 mil 239 toros lidiados. Los últimos tres toros lidiados de esta impresionante estadística fueron en la Plaza México el domingo pasado. El Juli dio cátedra de raza y pundonor para triunfar ante un público que lo conoce desde niño, con el que ha ido creciendo y madurando hasta convertirse en lo que hoy es: la máxima figura del toreo mundial.

El madrileño es capaz de poderle a cualquier toro. Técnicamente ha desarrollado el toreo a otro nivel. Con suavidad impensable para dominar un toro, los vuelos de sus capotes y muletas son manejados con precisión milimétrica. La colocación, los tiempos en los cites y en los toques se funden con la bravura y las embestidas. Nunca el toreo ha estado tan compenetrado con el empuje de los toros. Estéticamente tendrá aficionados a los que no satisfaga su expresión, pero técnicamente El Juli ha colaborado con los ganaderos a desarrollar la genética de la bravura. Hoy vemos embestir toros ante los avíos del Juli como se soñaba décadas atrás.

Le hemos visto regar su sangre ante toros cuyo peligro era evidente le causarían daño, su rostro lleva huellas de faenas heroicas, cómo olvidar aquel toro de Torrealta que le partió la boca en Bilbao al que le cortó dos orejas. Sus muslos llevan toreras cicatrices donde se contuvo la vida cuando el toreo cobraba con sangre la osadía de ser Maestro. Madrid y Sevilla tuvieron la vida en vilo del Maestro.

Su capacidad rebasa la bravura, su intuición permite que toros de regulares condiciones terminen por ser aliados en grandes faenas como las tres que tuvieron lugar en Insurgentes hace apenas dos días.
El Juli hace lo que nadie hace, pisa terrenos que nadie pisa y desarrolla su tauromaquia anclada en las grandes figuras de otras épocas. Sus aptitudes físicas y su sorprendente intuición aclaman a Joselito El Gallo, su interpretación barroca y encajada de suertes añejas son un homenaje a Juan Belmonte, su verdad y honradez torera brindan su quehacer a Manolete, Ordoñez y Camino seguro disfrutan de cómo su tauromaquia se ve reflejada en Julián. Sus contemporáneos compiten y se halagan cuando en tardes de alternancia hacen que el toreo adquiera una nueva dimensión.

El domingo El Juli enloqueció a la Plaza México, es un honor y una gran suerte ser aficionado a los toros en la época de este gran maestro, que además compite con otros grandes toreros de alto nivel ante toros cuya bravura se basa en la capacidad de embestir con buen estilo, sin perder la casta ni la transmisión de peligro al tendido. El Juli influye en el tipo de toro que buscan los ganaderos, necesita que la bravura siga siendo la base en la crianza, la nobleza es sólo una cualidad en esta nueva tauromaquia donde el toro necesita ser bravo más que nunca.

El Juli ha rebasado a su administración, en esta última temporada a cargo de una de las familias de mayor peso en el mundo de los toros, los Lozano. Grandes taurinos, grandes ganaderos y grandes apoderados, pero con el maestro se están equivocando. No se puede intentar cuidarlo con base en la lidia de toros chicos, hablo en específico de esta última tarde en la Plaza México. Lo único que tienen que cuidar es la procedencia del ganado, es obvio e inteligente buscarle en cada plaza los mejores toros disponibles, pero sin perder que sean eso, toros. El maestro al que representan, en este caso particular, Luis Manuel Lozano, puede lucir ante cualquier toro. No debe usted de trabajar en su contra. No le seleccione toros fuera de tipo, o toros de ganaderías que no reúnan las garantías, eso sería una estupidez.

Como lo es seleccionarle un encierro de una de las mejores ganaderías de este país, Fernando de la Mora, y que los toros no lo sean, sean unos novillos indignos de una plaza que parecía muerta y cuya nueva administración parece haber revivido con base en el trabajo y difusión de una temporada esperanzadora, vital para la vida misma de la fiesta. Aquí se equivocaron todos, El Juli, su apoderado, la empresa y el ganadero por acceder a vender novillos por toros. El momento de la fiesta no permite errores, si se quieren los tendidos colmados de afición, que la hay, es deber de todos ofrecerle a esta afición un espectáculo íntegro. La posibilidad que tiene hoy el aficionado de comparar exige un mayor nivel de ética y seriedad por parte de los profesionales del toro.

El Juli
es un verdadero genio del toreo, figura de época, de nuestra época. Hagamos todos el esfuerzo con base en su ejemplo de estar a su altura.

Twitter: @rafaelcue

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