Opinión

Esta columna busca convencer a los millennials de casarse

 
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Impuestos por contraer matrimonio en Estados Unidos. (Shutterstock)

Si bien el 14 de febrero es una buena excusa para tomar esta decisión, también hay un ángulo financiero que lo propicia.

En general, los jóvenes están contrayendo matrimonio a edades mayores y esto tiene repercusiones importantes.

Por ejemplo, si llegan a casarse a los 35 años y esperan cinco más para tener familia, sus hijos entrarían a la universidad cuando ellos inicien su proceso de jubilación y eso podría obligarlos a seguir laborando.

Según un estudio que le dio seguimiento por un lapso de 15 años a un grupo de personas, encontraron que al estar casados se incrementa la riqueza hasta por cuatro veces, en comparación con quienes optaron por no hacerlo.

El matrimonio es una sociedad, que bien manejada genera sinergia, mejora la situación financiera de sus miembros y termina elevando la riqueza.

Un primer aspecto a considerar es que si trabajan ambos pueden compartir gastos que de otra manera duplicarían o tenderían a ser ineficientes.

Por lo regular, los solteros prefieren enviar a lavar su ropa fuera o comer en restaurantes, mientras que quienes viven en pareja distribuyen los deberes entre ellos.

Surgen las llamadas 'economías de escala', al comprar para dos en lugar de para uno solo, además de compartir una infraestructura y mantenimiento del hogar.

Existen negociaciones como los seguros de vida y gastos médicos que resultan ser baratos al contratar en familia.

Se tiene acceso a un mayor monto de financiamiento, al sumar los ingresos de la pareja y tienden a tomarse retos superiores porque la perspectiva de salarios es mejor o con menos riesgos al diversificarse.

Un punto fundamental es la responsabilidad que aumenta al formar una familia y obliga a un ejercicio de planeación, a tener objetivos claros y por tanto a evitar el despilfarro.

Compartir las metas en común tiene como consecuencia positiva dejar de destinar todo el dinero a algún viaje exótico o a fiestas, para ahorrar con el fin de adquirir una casa o mandar a los hijos a la universidad.

Hay una tendencia a ser ordenados con los gastos, llevar un presupuesto y verificar bien las cuentas.

Incluso, en muchas ocasiones, se da cierta complementariedad entre ambos y si alguno de ellos es compulsivo a las compras, la pareja lo detiene, convirtiéndose en una balanza.

Ya lo ven, conviene casarse, así que aprovecha este 14 de febrero.

Twitter: @finanzasparami

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