Opinión

Es que es él

   
1
  

   

Cuartoscuro

Las personas que más se han quejado de las encuestas políticas, que con mayor frecuencia han rechazado los resultados de éstas, y de las elecciones mismas, aquellos que han hablado de algoritmos fraudulentos, muestras sesgadas y violación de leyes matemáticas, no han tenido reparo alguno en que el candidato a jefe de Gobierno de Ciudad de México de su fuerza política sea decidido por ¡una encuesta!

Peor, una encuesta de la que nadie supo metodología, empresa encuestadora, cuestionario, o detalle alguno. Pero como su líder así decidió que sería, lo aceptan. El mismo líder que ayer descalificó al periódico Reforma por una encuesta, así como ha descalificado a otros en diversas ocasiones, cuando los resultados no le parecen.

Al momento de escribir estas líneas, no se sabe nada acerca del resultado de la encuesta mencionada. De hecho, nadie sabe siquiera si en verdad existió. No importa. Los candidatos se pliegan a la voluntad del líder. Las mismas personas que han criticado con toda dureza la tardanza en el PREP en todas las elecciones en que han participado, ahora pueden esperar 96 horas sin inmutarse.

Esto es subordinación, sometimiento, humillación, no existe otra palabra. Estas personas que han dicho por 15 años o más que lo que hace falta en México es democracia y cumplimiento de la ley, ahora no tienen queja alguna frente a la opacidad y autoritarismo.

Ignoro quién será designado candidato de entre los cuatro participantes. Es posible que el elegido se convierta en Jefe de Gobierno, dada la ventaja que parece tener Morena en Ciudad de México. Quien sea, será un títere del líder, como lo han sido todos los funcionarios en gobiernos de López Obrador, y todos los políticos de quienes él ha sido líder.

Quien quiera que sea elegido, estará violando la ley, puesto que no puede haber candidato todavía. No importa, le pondrán el título de coordinador, para darle la vuelta. Nuevamente, no debe haber sorpresa: su líder ha violado la ley con toda la frecuencia imaginable, siempre argumentando que lo hace en nombre de la Justicia, con J mayúscula, que importa más que la ley, y siempre colocándose en el papel de mártir, que indudablemente domina. Cuando no le queda remedio, apela a su frase de “no se ha roto ni un vidrio”, con la que se perdona a sí mismo la violencia ejercida contra otros al impedir la normalidad.

Le sobran defensores al líder, algunos con cierta capacidad de argumentar. No podrán decirnos, sin embargo, por qué su encuesta secreta y opaca merece un crédito que no reciben las de empresas reconocidas y medios de comunicación. Tampoco podrán explicar por qué la violación flagrante de la ley mediante el uso de un título ficticio debe perdonarse. No podrán hacerlo porque la diferencia entre lo que hace López Obrador y lo que hacen los demás es exactamente eso: lo hace López Obrador. Se trata de un movimiento político centrado en una sola persona, a la que cada uno de sus seguidores endilga las propias creencias, aunque él no haya dado señal alguna de compartirlas. Así, algunos autoproclamados demócratas le ven una voluntad democrática que los demás no percibimos; economistas de escuelas destacadas lo imaginan fiscalmente responsable, sin contar con evidencia alguna de ello; y activistas de toda índole creen contar con él para ampliar sus derechos, a pesar de que él haya impedido esos avances cuando fue autoridad. Al ser un asunto de creencias, no hay forma de tener una discusión razonable. No espero que eso ocurra, ni tampoco lograr la conversión de sus seguidores. Pero para quien aún no se ha subordinado, tal vez estos argumentos, y el ejemplo estadounidense, sirvan de algo.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

También te puede interesar:

El incapaz y los militares
Informalidad, síntoma y causa
TLCAN, crecimiento y empleo