Opinión

¿Es momento de austeridad? Ponla en práctica

 
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ahorro

Nadie está exento de emprender una corrección en los gastos. Tanto empresas como familias requieren poner orden y tomar decisiones de recorte. En el ámbito personal el detonador puede ser un endeudamiento excesivo, la pérdida del trabajo o simplemente elevar la cantidad de ahorro.

El reto es pasar del análisis a la acción y si bien es imprescindible una actividad de escritorio que permita hacer el diagnóstico y fijar objetivos, lo primordial es iniciar la implementación para alcanzar a ver los resultados a tiempo. Veamos algunos puntos fundamentales.

1. El primer paso es comunicar a la familia lo que pasa y explicar la resolución de bajar los gastos. Hay quien lo evita pensando en el impacto anímico; sin embargo, desde otra perspectiva, implica hacer crecer la relación y la comprensión del mundo real en el cual se vive.

2. La segunda instancia es atacar todo lo susceptible a ser cortado sin dañar el bienestar de la familia y sólo radica en revisar lo cotidiano, como sería eliminar el desperdicio o apagar luces y aparatos cuando se dejen de usar. Se trata de prescindir de cosas que no afectarán.

3. Un principio que ayuda a tomar resoluciones rápidas es la norma '80/20'. Significa que 80 por ciento del desbalance puede estar siendo provocado por el 20 por ciento de los conceptos. Aplicando este método, sería cuestión de identificar qué rubros del gasto ofrecen un resultado inmediato.

4. Es muy útil hacer también una lluvia de ideas para encontrar otras opciones. Una regla básica es no dar por descontada alguna de ellas, sino plasmar todas y analizar su viabilidad. En este caso las opiniones de la pareja o de los hijos son valiosas.

5. Una herramienta es hacer una matriz de esfuerzo-resultado, en la cual las alternativas se califican.

Obviamente, las primeras acciones serían las de menor esfuerzo con altos resultados y al último las de mucho esfuerzo y bajo resultado. Esto da un sentido de prioridad y avance.

6. Al tener ya las medidas a implementar, ahora sigue programarlas en términos de quiénes y cuándo se llevarán a cabo. Ponerlo en el papel no basta, hay que acercar una agenda y definir cuándo iniciará.

7. Al final, habrá de hacerse una evaluación para calibrar la estrategia.

Es bueno establecer un tramo de control y contabilizar si se va por el camino deseado, pues en ocasiones se decide ir de menos a más hasta que el desbalance sea manejable.

Twitter: @finanzasparami

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