Opinión

¿Es estúpido comprar un coche en la CDMX?

 
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ME. ¿Es estúpido comprar un coche en la CDMX?

Esto eliminó mis dudas: el alto precio de la gasolina y la gran posibilidad de ser “fotomultado”.

En la nueva Ciudad de México ya es más barato y cómodo moverse en Uber y en Metrobús, que en un carro propio. Ahora ojo, lo que está en camino pone en riesgo incluso a quienes fabrican coches y sí, también a la misma Uber.

La ola que vendrá cuando muchos coincidamos con esta idea podría ser tan grande como la que provocó que hoy leas esto en un dispositivo que guardas en el bolsillo, en lugar de hacerlo en el romántico papel periódico.

Hice cuentas. Comparé cuánto me costaría hacer viajes regulares entre el trabajo, mi casa y los lugares a los que suelo moverme para comer cada día, entre semana.

Requiero cuatro viajes diarios que promedian 117 pesos en el servicio Uber X, el más económico, sin compañía. Suficiente para mí. Son 468 pesos diarios o 224 mil 640 pesos bienales. Cada dos años.

Lo comparé con el costo de comprar y mantener de lunes a viernes un poco atractivo Aveo, de GM, que es el más popular en México y también muy común justamente entre quienes ofrecen el servicio de Uber X.

Al final de dos años de haber pagado los 157 mil pesos del precio del vehículo, la gasolina, los seguros y los servicios que requiere, mi estimación resultó en un gasto de 222 mil pesos, aproximadamente.

¿Erré en las cuentas? ¡Cuesta casi lo mismo! Incluso si lo vendo, puedo recuperar unos 110 mil pesos. Correcto.

Lo anterior desmiente mi hipótesis siempre y cuando no incluya: pago de estacionamiento, valet parking, gasto por daños ocasionados por estos últimos, o por los baches de la “fotociudad” a cuyo gobierno hay que pagar licencia, las placas y las multas; propinas al 'viene, viene', al franelero y en caso de no existir todo lo anterior… más vale comprar el coche de contado, de lo contrario hay que añadir comisiones por crédito al banco y pago de intereses.

Ese cálculo en mi ejercicio borra los 110 mil pesos al final de dos años. Si ocasiono un accidente o me roban el coche gano la ecuación, de calle.

Un inconveniente: la regiomontana que comparte mis sábanas creció en una ciudad en la que un carro no es carro si no caben bien sentadas al menos siete personas. No comprendería un traslado corto en un modesto Aveo lleno de niños durante el fin de semana, periodo que fue omitido deliberadamente en mi ejercicio.

En su auxilio (y en el mío) trabaja Mary Barra, la estadounidense de origen finlandés que dirige GM. La Pequeña Lulú en el Club de Toby de los fabricantes de coches. Ella fue a decir en Davos que la industria automotriz cambiará en cinco o diez años lo mismo que lo hizo en 50.

Los estadounidenses comparten una frase que celebro: “put your money where your mouth is”.

Ella actuó. Graba estos dos nombres en tu memoria: Lyft y Maven. Ambos planes para GM nacieron en enero.

Lyft, en la que GM invirtió 500 millones de dólares hace tres meses, es competencia directa de Uber, con la diferencia de que ofrece que tú des aventones en tus traslados diarios en tu coche, al que deberás montarle un ridículo bigote rosa en la parrilla. Así no suena tan novedoso.

Maven, revelada en la primera quincena del año, es lo que puede garantizar la paz en hogares regiochilangos como el mío. Es el servicio de renta por horas de vehículos propiedad de GM que hoy ya funciona en Michigan y NY. ¿Necesitamos nueve asientos este fin de semana para ir al súper o a Tepoztlán? Hecho. Detecto la ubicación más cercana, traigo una Suburban y la desecho por la noche. Sí, se parece a la aplicación de Carrot.

Pero Barra pretende más que eso. Quiere mezclar esos dos planes y eso sí puede asustar a la boyante industria automotriz mexicana. De eso prometo detalles.

Twitter: @ruiztorre

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