Opinión

¿Es bueno ser tacaño en las finanzas personales?

 
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Mujer con cartera

Hace poco le platicaba a un amigo mi plan de vacaciones y sorprendido me cuestionaba sobre por qué gastaría en un viaje; en broma me amenazó: “se lo voy a decir a tus lectores”, como si fuera un pecado disponer del dinero.

Eso me hizo reflexionar sobre un estereotipo mal fundado de que un buen administrador debe ser tacaño. No hay que confundir el control de las finanzas personales con la avaricia o un miedo sin sentido.

Por ejemplo, en una empresa, el trabajo del departamento de finanzas trasciende bajar el gasto, y más bien está relacionado con hacer eficiente la operación.

Si dicha área se circunscribiera a solo reducir los costos, se olvidarían de la inversión o de conceptos tales como la investigación y el desarrollo, el marketing o la promoción.

Si uno analiza a los corporativos exitosos, tienen control estricto, pero también aceptan riesgos y dejan algo para la rentabilidad de sus accionistas.

Esto mismo sucede con las finanzas personales, siempre y cuando se cuente con los recursos para el gasto cotidiano, la previsión y un nivel aceptable de ahorro. Llevando un buen presupuesto, es factible disponer de dinero para el disfrute de la vida.

El grave error es llevar las erogaciones por encima de nuestro nivel socioeconómico, porque el financiamiento rápidamente se convierte en una carga que se eleva en forma exponencial hasta llegar a ser impagable.

Es decir, hay que tener cuidado con caer en la “obsesión” del ahorro y mal entender la fuerza de voluntad con una falta de atención a la familia o hacia uno mismo.

El tema no es dejar de gastar, sino saber hacerlo.

Hay quienes cuentan con solvencia económica sobrada en todos los sentidos, pero aun así evitan utilizar el recurso, bajo cualquier circunstancia. Esto es tan grave que puede incluso ser patológico.

Al ser tacaño, se deja de erogar en aspectos que generen posteriormente mayor salida de dinero. Bien dice el refrán “cuidar los centavos y descuidar los pesos”.

Hay gastos de previsión que deben realizarse como son el mantenimiento de la caso o del auto; las revisiones médicas o contar con una buena capacitación para avanzar en lo laboral.

Desde otra perspectiva, hay una inversión en la vida social y desde el momento en que se tiene una familia o amigos, hay un gasto inherente para su sostenimiento.

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