Opinión

Eruviel y Pastor

      
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Eruviel Ávila Villegas, gobernador del Estado de México.

En plena campaña política en el Estado de México, los candidatos realizan sus mejores esfuerzos para convencer a los mexiquenses en edad de votar para pronunciarse por alguno de ellos.

Después de Del Mazo, Gómez, Vázquez Mota y Zepeda, hay un quinto candidato que poco se dice de él, no obstante que es de sobra conocido en el Edomex. Su nombre es Isidro Pastor y compite bajo la fórmula de candidato independiente.

Con ninguna posibilidad de ganar, vamos, ni siquiera de desplazar a nadie, Pastor juega un papel fundamental no sólo en la pista mexiquense, sino en otra que se ubica en la elección presidencial.

Así es, el exsecretario de Movilidad de Eruviel Ávila participa jugando una partida de billar, en donde su tiro estelar se puede convertir de tres bandas.

Pero quién es Isidro Pastor. Este personaje salta a la palestra política en tiempos de Arturo Montiel, quien a pocos días de ser gobernador y con un Congreso local en manos del PAN y del PRD, nombra a Pastor como coordinador de la minibancada priista.

Ya en plena actividad legislativa, Pastor despliega toda una serie de eventos para lograr que de la bancada panista, que estaba conformada por 20 legisladores, 18 abandonaran las filas del blanquiazul para tornarse en independientes. Pero no sólo eso, también consiguió que apoyaran las iniciativas más relevantes que enviara el gobernador a la Cámara de Diputados.

Se habla -y en su momento se publicó en medios locales- de que fueron muchos millones de pesos lo que costó esta operación de cooptación.

El autor de esta proeza se llama Isidro Pastor. A la postre es nombrado presidente del PRI estatal, y desde el primer día al frente de esta responsabilidad se avoca a recuperar para su partido los corredores azul y amarrillo, mediante un trabajo de campo en toda la entidad con los candidatos que postula el tricolor en las elecciones locales de 2001, en las cuales se alza con el triunfo y acaba con los principales bastiones del PAN y del PRD.

Con estos blasones sobre sus hombros, Pastor compite en ese entonces como precandidato a la gubernatura estatal, pero en la víspera de la elección del abanderado priista, que a la postre resultó ser Enrique Peña Nieto, Pastor rompe con Montiel por esa decisión y, se dice, se lleva vastos recursos económicos que estaban destinados a la campaña, y que en la próxima colaboración daremos cuenta de ello.

A pesar del rompimiento con el PRI y con el presidente de la República, el gobernador Ávila rescata del ostracismo a Isidro en 2013 y lo nombra secretario de Desarrollo Metropolitano; un año después lo nombra secretario de Transporte, que posteriormente cambió de nombre por el de Movilidad.

Antes de que se cerraran las fechas de registro de aspirantes a la gubernatura, renunció y consiguió cumplir con los requisitos legales para ser candidato independiente.

A veces la perversidad entre los políticos no tiene límites y ese es precisamente el modus operandi de Eruviel Ávila, que impulsa a su protegido a ungirse como independiente y desde allí hacerse de los votos suficientes para que sirvan como moneda de cambio para lograr su más alto anhelo político: la presidencia de la República.

Las encuestas en el Estado de México, después de que estaban en el arranque empatados Alfredo del Mazo, Delfina Gómez y Josefina Vázquez Mota, ahora, 15 días después, llama la atención tres factores: la caída de Vázquez Mota, el repunte de Delfina pisándole los talones a Del Mazo, y la aparición de Isidro Pastor en un lejano quinto lugar, pero ya arañando 3.0 por ciento de los votos que podrían definir la elección si se ponen a favor de determinado candidato.

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