Opinión

Error, subir tasas muy pronto

La Reserva Federal definitivamente parece estar enfilándose hacia una restricción monetaria, aunque la inflación sigue estando por debajo de la meta. Y estoy de acuerdo con Ryan Avent de The Economist: si eso sucede sería un grave error; como fue un gran error la decisión del Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, de elevar las tasas de interés en Europa en 2010; como lo fue también el alza prematura de las tasas del Riksbank de Suecia, como también el alza de las tasas de Japón en 2000 fue un error.

Y podría pensarse que los funcionarios de la Reserva lo entenderían así. Yo sospecho que sí lo entienden pero de algún modo están permitiendo que los intimiden para hacerlo de todos modos. Hablaremos de eso en un momento más.

Primero, sobre la sustancia de la política. La cosa no es que sepamos que la economía estadounidense está lejos del pleno empleo. La cuestión es sopesar los riesgos. El hecho es que el daño que causaría la Fed si sube las tasas demasiado pronto es mayor que el daño que haría si espera demasiado tiempo a subirlas.

Supongamos que la Reserva hiciera esto último. Bueno, la inflación se aceleraría pero no mucho. Sería una situación molesta y desagradable y, sin duda alguna, habría audiencias en el Congreso para reprender al Banco Central por degradar al dólar. Pero en realidad no sería un problema muy grande.

Supongamos, por otro lado, que la Reserva sube las tasas y resulta que debió de haber esperado. Esto bien podría resultar desastroso.

La economía podría caer en una trampa de inflación baja, en el que ni las tasas cero son lo suficientemente bajas para darles vuelta a las cosas; algo semejante a lo que sucedió en Japón y a lo que claramente está sucediendo en Europa. Asimismo, ahora hay una razón muy potente para sospechar que un bache dilatado podría infligir graves pérdidas en la capacidad productiva futura de la economía estadounidense.

Si alguien nos dice que esos riesgos no son muy grandes, consideremos lo siguiente: nos decían que un índice inflacionario de 2.0 por ciento era suficiente para que fuera mínimo el riesgo de llegar al límite inferior de cero; menos de 5.0 por ciento en un año determinado. Pero de los más o menos 20 años en que la inflación cayó alrededor de 2.0 por ciento, se han pasado seis años (30 por ciento del tiempo) en una trampa de liquidez. Esto significa que deberíamos temer perder la oportunidad de escapar de la trampa por la urgencia de normalizar la política monetaria demasiado pronto.

La cosa es que yo sé que la presidenta de la Reserva, Janet Yellen, el vicepresidente Stan Fischer y el personal de la institución saben esto. Están muy familiarizados con la historia reciente y todos los análisis económicos relevantes. Entonces, ¿por qué en el discurso están preparando el terreno para subir las tasas prematuramente?

Mi conjetura (y es tan solo una conjetura) es que, quizá sin saberlo, han sido sometidos a porrazos por los constantes ataques contra el dinero barato. Todos los días, la prensa financiera, así como muchos blogs y canales de noticias financieras por cable, presentan advertencias de que la política de tasas bajas de la Reserva está distorsionando los mercados, permitiendo que se acumulen las presiones inflacionarias y poniendo en peligro la estabilidad financiera. Los argumentos en favor del dinero caro, por muy ridículos que sean, reciben una respetuosa atención y son constantes las condenas contra la Reserva.

Si yo fuera funcionario de la Reserva, sospecho que me encontraría deseando que parara el aporreamiento, al menos por un rato, y quizá empezaría a buscar la oportunidad de demostrar que no soy impresor de billetes inflacionista.

Así pues, lo que creo es que la Reserva, dada la mejoría del mercado laboral en Estados Unidos, siente una fuerte tentación de comprarse un respiro elevando un poco las tasas, aunque sea solo para acallar unos meses a sus críticos.

Pero no existen argumentos objetivos para subir las tasas. Los riesgos de una restricción prematura son enormes y no deberían de correrse antes de tener una sólida recuperación que ofrezca también un fuerte aumento salarial y una inflación claramente encaminada a subir por encima del objetivo.

Twitter: @NYTimeskrugman