¿Qué nos dice la balanza comercial? ¿Estamos perdiendo competitividad?
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¿Qué nos dice la balanza comercial? ¿Estamos perdiendo competitividad?

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¿Qué nos dice la balanza comercial? ¿Estamos perdiendo competitividad?

28/05/2018
Actualización 28/05/2018 - 12:28

El Inegi reportó la semana pasada las cifras oportunas de la balanza comercial de abril. A primera vista, en ellas se pueden ver algunas sorpresas agradables que en resumen nos dirían que nuestra economía exportadora pasa por un buen momento. Pero si se revisan las mismas bajo la óptica de las series desestacionalizadas, las conclusiones se matizan radicalmente.

Los datos que nos reporta el Inegi se dan bajo la modalidad de series originales y la de series desestacionalizadas. En marzo y abril de cada año, las conclusiones a las que se puede llegar pueden ser diametralmente opuestas dependiendo de la óptica en que estas dos metodologías se dan. Y esto sucede porque el calendario lunar en el que se basa la fijación de la Semana Santa de cada año varía. A veces cae en marzo y otros años cae en abril.

Esto mismo sucede con los datos de las ventas de las cadenas comerciales. Normalmente cuando la Semana Santa cae en marzo, las ventas de las cadenas comerciales de ese mes se ven muy fuertes, en su variación anual, porque más días de asueto provocan una mayor actividad comercial. Entonces las ventas de abril siguiente se observan muy débiles en su comparación anual. El resto de la actividad productiva observa el fenómeno contrario. Con menos días hábiles las variaciones anuales se ven muy pobres, y los datos del siguiente mes se ven muy fuertes al compararse con el mismo mes del año anterior que observó menos días hábiles. Este es el caso que nos ocupa en la balanza comercial de abril.

En la balanza comercial de abril de este año, si nos enfocamos a las series originales, tenemos variaciones anuales muy elevadas. Lo que es la cara opuesta de las cifras originales de marzo pasado, que fueron muy pobres o negativas.

Las exportaciones totales de abril alcanzan un incremento de 17 por ciento anual. Dentro de las mismas, las exportaciones petroleras aumentaron 54.4 por ciento por el incremento de los precios de los hidrocarburos. Las exportaciones no petroleras crecieron 15 por ciento anual. Dentro de éstas las exportaciones manufactureras crecieron 14.90 por ciento. Las ventas externas de automóviles aumentaron 19.90 por ciento y el resto de las manufacturas creció 12 por ciento anual. El sector agropecuario incrementó sus exportaciones en 13.90 por ciento. Nótese que todas las variaciones superan los dos dígitos.

Si tomamos como referencia las cifras desestacionalizadas, en términos generales presentan variaciones negativas en un rango de -2.3 a -2.9 por ciento mensual comparadas con las de marzo pasado. El único rubro que aún presentó una variación mensual positiva de 4.61 por ciento fueron las petroleras, por el incremento de los precios.

Si vemos ahora lo que pasó del lado de las compras, las importaciones totales en cifras originales crecieron 21.40 por ciento anual, las importaciones petroleras, que son las gasolinas aumentaron 48.70 por ciento anual. Las no petroleras aumentaron en 18.60 por ciento anual. Por tipo de bien, las de bienes de consumo crecieron en 26.10 por ciento anual, las de uso intermedio aumentaron en 20 por ciento anual y las de bienes de capital crecieron en 25.80 por ciento anual.

Si nos cambiamos a analizar las cifras desestacionalizadas, las importaciones totales bajaron en -2.36 por ciento mensual comparadas con las de marzo. Las importaciones petroleras subieron -5.30 por ciento anual. Las importaciones no petroleras aumentaron en -1.98 por ciento anual. Las compras de bienes de consumo -0.50 por ciento anual, las de bienes de uso intermedio -2.85 por ciento anual y las de bienes de capital -1.15 por ciento anual.

Las variaciones negativas bajo series desestacionalizadas en la balanza comercial nos están diciendo que las cosas no están tan alegres como las que se aprecian con las series originales.

La economía de los Estados Unidos sigue siendo el motor de la economía exportadora. Pero, si se siguen observando variaciones negativas bajo cifras desestacionalizadas, a pesar del buen dinamismo de la economía estadounidense y de la caída del peso, esto quiere decir que estamos perdiendo participación en el mercado norteamericano. Lo que puede deberse a falta de competitividad.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.