Opinión

¿Eres competitivo?
De eso depende tu crecimiento financiero

Con la globalización se ha hecho frecuente la medición del avance del país en comparación con el resto del mundo y regularmente nos colocamos a media tabla de los diferentes indicadores, lo cual significa un cierto grado de dificultad para atraer inversión y crecer. La pregunta es ¿cómo nos calificaríamos a nosotros mismos?

¿Cómo describirías a una persona con un buen desarrollo? En ocasiones uno piensa que no compite con ejecutivos del exterior porque trabaja en México; sin embargo, ese paradigma ya cambió desde el momento en que estamos inmersos en un mar de corporativos globales que evalúan con estándares internacionales. Además, es justo aspirar a ser considerados dentro del top ten como profesionistas.

Algunos elementos susceptibles de medirse para reflexionar sobre este tema podrían ser:

1.- Competencias: en la actividad en que te desenvuelves debe haber una serie de habilidades mínimas que son imprescindibles. ¿Las tienes todas?, ¿cuáles te faltan por desarrollar?

2.- Actitudes: si hicieras un listado de características de comportamiento ideal para tu puesto ¿cuentas con todos los atributos?, ¿qué tal tu inteligencia emocional?, ¿la capacidad de trabajar en equipo?, ¿tu liderazgo?

3.- Tecnología: el avance de hardware, software, gadgets y redes sociales va a una velocidad vertiginosa. ¿Asimilas la explosión del conocimiento? Esto es fundamental porque en este mundo es fácil quedar obsoleto con rapidez.

4.- Crecimiento: ¿qué tan predispuesto estás hacia el aprendizaje? El punto central es identificar las áreas de oportunidad para mejorar y destinar recursos –tiempo, dinero y esfuerzo– para tener un mayor potencial.

5.- Nivel salarial: entrando a aspectos más terrenales como el ingresos, ¿sabes cuánto ganan tus homólogos en otras compañías? De ahí se derivará si es necesario buscar un movimiento dentro de tu propia empresa o acercarse al mercado laboral.

6.- Administración financiera: ¿tienes un manejo responsable de tus flujos diarios? Es difícil pensar en ser ejecutivo de primer mundo cuando se vive al día. Muchas veces se consume como si fuera un magnate pero a costa de un excesivo endeudamiento y alta vulnerabilidad.

7.- Ahorro e inversión: ¿tienes claro el futuro de mediano y largo plazos?, ¿cuál es tu viabilidad financiera para los retos que se avecinan? Dependiendo de la edad, es posible pensar en diferentes situaciones como la compra de una casa, la universidad de los hijos o la jubilación.

¿Qué tan competitivo eres?

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