Opinión

EPN y "La dictadura perfecta"

No he visto "La dictadura perfecta", y no sé si la veré. Me da un poco de flojera. Conforme se acerque el fin de semana decidiré; aunque creo que me inclinaré por visitar alguna ofrenda de Día de Muertos en un museo como el Carrillo Gil o en el Panteón de Dolores. Ya veré. No obstante, todo mundo comenta esa película. Más de dos millones trescientos mil mexicanos han pagado su boleto de taquilla para regodearse con las escenas de una televisora poderosa, un presidente cínico y manipulable, matanzas del crimen organizado, gobernadores corruptos…

"La dictadura perfecta" ya tuvo dos beneficiarios. El primero es Luis Estrada, su productor, que ya vio cómo los ingresos en taquilla acumulan más de 107 millones de pesos con apenas dos fines de semana en cartelera. Tranquilamente su cinta superará en noviembre la barrera de los 150 millones de pesos. El segundo beneficiario es el presidente Enrique Peña, que aparece consistentemente en las conversaciones que el público sostiene sobre el tema y en las que, en la inmensa mayoría de las veces, se le aplaude porque con la exhibición de esta peli no ha aparecido ninguna censura.

Ni aparecerá.

El presidente Peña lleva varios triunfos cuando la sociedad manifiesta descrédito respecto de su persona. El más notorio fue en la campaña, con el tema de los tres libros que se le pidió citar durante una expo de la industria. Con particular sobriedad Peña ha absorbido las críticas que se desprenden de estos episodios. Ahora "La dictadura perfecta" le está haciendo el favor de mostrarlo como un jefe de Estado tolerante, contrario a la censura que muchos creían regresaría con el PRI a Los Pinos.

Si no fuera por el caso de Ayotzinapa, que sigue minando los posicionamientos positivos de varios órdenes de gobierno, el episodio de "La dictadura perfecta" hasta le habría servido al propio Peña para elaborar un “spin” periodístico respecto de toda su gestión de gobierno. Pero lo más seguro es que evite expresar opinión alguna dado el ánimo nacional.

Así las cosas, son más dañinas para AMLO las fotografías que se le han publicado junto al exalcalde de Iguala, José Luis Abarca, que "La dictadura perfecta" para Peña Nieto.

Hacía falta sátira política producida en México. El pasado reciente dejó muy mal parados a los comediantes, que abusaron de los improperios para hacer reír a audiencias bobas. Afortunadamente "La dictadura perfecta" ya tuvo una aportación clave, que quizá no es la que deseaba tener, pero que será de mayor beneficio para todos: la legitimación constante de EPN entre el público que no había votado por él.

"La dictadura perfecta" recibió dinero del gobierno; es decir, fue producida con nuestros impuestos. O sea, hasta se las financió.

Twitter: @SOYCarlosMota