Opinión

EPN en "El País"

Decir aquí que estamos en un proceso de profunda transformación, y que los críticos se detienen en los árboles que les impiden ver el bosque, trae consigo una ráfaga de descalificaciones en redes sociales. Me consta.

Pero resulta que quienes vemos ese movimiento que le va a cambiar la cara a México en los siguientes años o lustros, no estamos aislados. Así lo aprecian en otras latitudes, generalmente escépticas a todo lo que venga del gobierno de México, sea quien sea el inquilino de Los Pinos.

Ayer domingo se publicó en el principal diario de habla hispana, El País, una entrevista de cuatro páginas con el presidente Peña Nieto que remata con un editorial institucional que concluye en lo siguiente:

México “ha iniciado el camino de las reformas y creado extraordinarias expectativas internacionales. Es hora de mantener el rumbo del cambio, de no desfallecer en el esfuerzo y de mostrar al mundo que hay una vía mexicana al desarrollo y a la democracia”.

En la entrevista, el director editorial del Grupo Prisa (que edita El País), Javier Moreno, apunta que “esté uno a favor o en contra, lo cierto es que el cambio en México está siendo radical. Realmente hay que conocer la dificultad de los cambios legislativos en el país norteamericano, el hecho de que el PRI no disponga de la mayoría en ambas cámaras, el número y la importancia de las reformas propuestas, la extensión y la profundidad de los intereses afectados para comenzar a imaginar el perímetro de la tarea”.

Desde la dirección editorial de Prisa se observan dos ángulos que también hemos subrayado en éste y otros espacios: la política ha jugado un papel fundamental en el inicio de la transformación mexicana, al sumar acuerdos con partidos distintos al gobernante, en un contexto democrático.

Y segundo, se han afectado intereses de un poder titánico, a través de la reforma educativa y de los cambios constitucionales en telecomunicaciones. Éstos no se han quedado de brazos cruzados y desacreditan las transformaciones.

A diario vemos las reacciones del poderoso gremio magisterial en su expresión extremista que es la CNTE, que toma las calles, paraliza oficinas públicas y cierra carreteras en protesta porque les han quitado privilegios impresentables, como son la herencia de plazas y se establecieron concursos para que los maestros más aptos ocupen los puestos vacantes y accedan a las promociones.

También vemos, todos los días, la reacción del monopolio de las telecomunicaciones, que amenaza con hacerle la vida imposible al presidente, ahora y especialmente cuando deje de serlo.
Eso lo tiene claro Peña Nieto: el cambio “inevitablemente conlleva resistencias, porque trastoca intereses. Intereses económicos. Y siempre habrá resistencias al cambio”.

Javier Moreno le insiste al presidente en el costo político que tiene que pagar al trastocar ese orden que, en muchos sentidos, no ha permitido que el país avance. Le responde Peña Nieto: “mi compromiso como presidente de la República es con México. Es pensar en México y es hacer lo que a México le convenga para su presente y su futuro. No estoy pensando en una visión cortoplacista, porque eso limitaría mucho lo actual”.

La reformas son el camino para que México, al fin, despegue.
Y esas reformas no se defienden solas. Ahora la tarea política está en el Congreso y en los medios de comunicación, pero la verdadera aduana de las transformaciones será en las elecciones presidenciales de 2018. (Mañana seguiremos con el tema).