Opinión

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Teléfono móvil

Por tercer año consecutivo, estamos en el mismo escenario. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción Sobre Seguridad Pública (ENVIPE), que dio a conocer hace unos días el INEGI, el artículo más robado en el país es el teléfono celular; el primer delito cometido es el robo a transeúnte (en la calle) y el segundo la extorsión telefónica, la cual se comete en un 70% a través de los mismos celulares que son arrebatados a la víctima.

Según la medición del INEGI, desde 2012 estas tendencias no se han modificado de manera sustantiva, al igual que el porcentaje de denuncia, que a nivel nacional apenas alcanza el 10 por ciento. En concreto, los dos delitos que más nos afectan están lejos de aquellos que mayor atención pública reciben y que mayor impacto nos causan como sociedad.

Al mismo tiempo, el porcentaje de ciudadanos que considera útil denunciar se mantiene prácticamente sin crecimiento, independientemente del estado de la seguridad en sus lugares de residencia o del tipo de delito que haya sufrido.

Es una realidad que al delincuente no le interesan nuestra cartera o nuestra bolsa de mano y que su objetivo principal es el teléfono móvil y cualquier otro dispositivo electrónico, por su alto valor de reventa y mínimo porcentaje de denuncia. Mientras tanto, nosotros, las víctimas, seguimos exhibiendo miles de pesos en equipo en cafeterías, restaurantes y la calle.

¿Qué hemos hecho en el Consejo? Desde el año 2010 promovimos la cancelación del IMEI, el número de identificación de los aparatos telefónicos, que es único e irrepetible. Comenzamos con un acuerdo entre las empresas y terminamos con una ley que apenas tiene dos años de vigencia.

De acuerdo a las cifras del propio INEGI hay una estabilidad en este delito, al mismo tiempo, de acuerdo a los datos de las compañías telefónicas, la denuncia por robo y la cancelación del IMEI crece año con año, de esta forma, esperamos llegar a un pico del delito y, confiamos, en su descenso, porque esta cancelación deja sin utilidad –y valor- al teléfono celular.

Si nos apegamos a las cifras del INEGI, así también disminuiría el robo a transeúnte. Claro, esto no es de la noche a la mañana, pero encauzamos un camino en el que tristemente iniciamos tarde.

Por lo que se refiere a la extorsión, principalmente telefónica, el Consejo Ciudadano trabaja desde hace 8 años un programa de atención telefónica, la línea ciudadana, el 5533 5533, en el que abogados y psicólogos brindan asesoría a las posibles víctimas para evitar el delito.

El resultado, que desde 2012 en la ciudad de México el 99% de los intentos de extorsión se evitan. Si nos unimos, lo mismo puede ocurrir en otros estados de la República.

Apenas en 2014 abrimos la línea nacional contra la extorsión, el *5533, un esfuerzo que debe ser acompañado por otras organizaciones y las autoridades con la finalidad de que pueda ser conocido en todos los rincones de la república y, entonces sí, poder enfrentar de mejor manera este delito para evitar que se consume.

Twitter:@LuisWertman

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