Opinión

Entre la insensibilidad y la desesperanza

 
 
 

 

3er Informe EPN. (Édgar López)

¡Y luego se quejan! Luego afirman los señores legisladores, diputados y senadores, que son evaluados “injustamente” por la ciudadanía. Se anunció al principio de esta semana, los bonos de fin de año y los montos que recibirían los señores diputados por su primer periodo ordinario de sesiones. Cabe señalar que están empezando, acaban de llegar, apenas tomaron posesión en septiembre y ya, después de tres intensos meses de trabajo, a la vacación con 190 mil pesos por el fin de año.

Ayer se reportaron los gastos que múltiples dependencias públicas realizarán en brindis, regalos y fiestas navideñas: millones de pesos en juguetes y vales de despensa para trabajadores. ¿Y el presupuesto base cero? ¿Y la austeridad republicana que viviríamos después del derrumbe de los ingresos petroleros? Nada. Aquí hay excepciones ¡faltaba más!, para eso son empleados del Estado, del gobierno y sus dependencias.

La eterna contradicción de la política mexicana. Se afirma algo en público, se señala un camino, una ruta con metas y objetivos precisos, y luego se rompe, se tuerce, se acomoda en lo privado para complacer a empleados, burócratas y sindicatos. Ojo, porque en este último rubro, no se informa nada. ¿Alguien sabe cuánto van a recibir los integrantes del SNTE por “bien portados” en contraste con los revoltosos y rijosos de la CNTE? O pregunte usted del sindicato que sea, nada se informa, a pesar de las transparencias y las leyes, prevalece la opacidad en el manejo de recursos públicos.

Sonora debiera estar en absoluta austeridad para pagar los excesos del señor Padrés –a quien por cierto nadie, todavía, ha llamado a declarar.

O qué me dice usted de Nuevo León, donde la Comisión Bronca, con nombre y todo, no ha anunciado un solo caso, nombre o funcionario sujeto a investigación.

Hago una lista de sugerencias, humildes, en la búsqueda de reconectar al ciudadano con sus representantes:

1. Señor presidente, cancele por completo, durante un año entero (2016) el presupuesto total de campañas y difusión de obra en comunicación social de la Presidencia de la República. Que hablen los hechos, los avances alcanzados con las reformas, y no la imagen y figura del titular del Ejecutivo. Nos ahorraríamos cerca de 600 a 800 millones de pesos al año –oficiales.

2. Señores diputados: empecemos por reducir su bono navideño y de fin de año. Elimínenlo, asuman ustedes una actitud consciente y comprometida con sus representados. Por lo menos esperen a concluir la Legislatura completa, en dos años y medio, y evaluamos a ver si lo ganaron, si se lo merecen. Podemos empezar con cancelar las docenas de comisiones inservibles e inútiles que consumen presupuesto y que no aportan nada. Especialmente si dejan ustedes sólo 500 iniciativas sin dictaminar.

3. Señores senadores: asuman ustedes actitudes semejantes a sus colegas legisladores en la Cámara baja. Vamos reduciendo bonos y comisiones, pero sobre todo, los numerosos grupos de asesores y consejeros en diversas materias.

4. A los asambleístas del Distrito Federal, quienes tienen la nada honrosa estadística de ser los más caros –proporcionalmente– del país, yo les sugeriría cerrar su asamblea por completo. No aportan, no se conoce una sola iniciativa valiosa para el agonizante Distrito Federal, muy próximo a convertirse en Ciudad de México.

5. Al infame Poder Judicial del Distrito Federal, que cometió el error garrafal de reelegir al señor Elías Azar para un tercer periodo al frente del Tribunal de Justicia capitalino. El juez que insistió en que sí tomara posesión, habría que investigar cómo llegó al cargo y qué favores le debe al susodicho. La más simple investigación consistiría en transparentar en cuántos fallos o dictámenes ha estado involucrado –de forma pública o privada– el señor Elías Azar, para comprobar que a él sólo le interesan los casos de litigio oneroso, donde existen en juego altas cantidades de dinero. Existen testimonios de magistrados, llamados por el presidente del Tribunal, para recibir indicaciones de cómo fallar o abordar determinado caso.

Los señores servidores públicos, llegan a sus cargos, por elección o nombramiento de sus superiores, para servir a la ciudadanía. Para desempeñar un trabajo profesional y comprometido, a favor de la comunidad a la que sirven.

Estamos lejos de alcanzar niveles de eficiencia, de transparencia, de rectitud y de comportamiento probo como funcionarios.

Los ciudadanos pierden la esperanza en ser representados por personas que no sólo no cumplen con su encomienda, sino que buscan mil y un caminos para enriquecerse a costa del erario, a costa de los mexicanos.

Twitter:@LKourchenko

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