Opinión

Entre Hugo Chávez y el Pacto por México


 
Pareciera que la muerte de Hugo Chávez nada tendría que ver con la política interna de México. Pues sí, tiene implicaciones.
 
 
A muchos pudo no gustarnos la política que practicó Hugo Chávez, ni en el fondo ni en la forma.
 
Pero más allá de gustos, lo que es indiscutible es que el presidente venezolano se había convertido en un líder de un grupo amplio de naciones latinoamericanas.
 
Chávez tenía 2 cosas: carisma y... quizás la más importante, petróleo.
 
Aunque la producción de petróleo en Venezuela ha venido a la baja y el año pasado produjo alrededor de 2.8 millones de barriles por día, frente a los 3.5 millones que producía al comenzar el siglo, sigue siendo una potencia petrolera.
 
Sirva como parámetro que México produjo el año pasado 2.5 millones de crudo en promedio diario.
 
Sin embargo, en lo que es una potencia Venezuela es en reservas de crudo.
 
Las últimas estimaciones hablan de alrededor de 300,000 millones de barriles de reservas probadas, lo que convierte a ese país en el número uno del mundo en esta materia.
 
Las reservas petroleras venezolanas equivalen a 17.9% del total mundial, mientras que las de Arabia Saudita significan 16.1%.
 
Sólo como referencia, las de México andan en 13,810 millones de barriles y equivalen a 0.8 %del total.
 
Muerto Chávez se acabó el carisma, pero no el petróleo.
 
Uno de los escenarios que tanto en la Presidencia de la República como en la Cancillería deben estar contemplando, deriva de lo que ocurrirá con el balance de fuerzas en América Latina a partir de las exequias de Chávez.
 
Si a la vuelta de algunos meses la oposición, encabezada por Henrique Capriles, gana la Presidencia en Venezuela, diversos países (Cuba de manera prominente) se quedarían sin el subsidio petrolero que ofrecía el gobierno de Chávez.
 
Pero aun si ganara la elección el chavismo, a través de Nicolás Maduro, el escenario sería el de un gobierno más débil que los encabezados por Chávez, y sin el liderazgo que tuvo en América Latina.
 
Esa ausencia, así como la crisis política más o menos continua que enfrenta el gobierno de Cristina Fernández en Argentina y los problemas que tiene el gobierno de Dilma en Brasil, dejarán un espacio que México, y específicamente Peña Nieto, puede ocupar en América Latina, como hacía mucho tiempo que no ocurría.
 
Quizás ésta sea la razón de fondo de la decisión de Peña Nieto de acudir mañana a las exequias del comandante Chávez.
 
¿Y la relación con la política interna del país?
 
Pues muy simple.
 
Si el gobierno de Peña Nieto adquiere una mayor presencia y liderazgo en América Latina, entonces también podrá echar mano de esa fuerza en las negociaciones de la política interna.
 
Desde luego que no será algo automático.
 
Sería necesario que se acompasara un proceso de adquisición de fuerza en lo interno con una proyección mayor en América Latina.
 
En este sentido, para el gobierno actual es esencial que siga funcionando el Pacto por México.
 
La acotación del fuero constitucional para legisladores y la mayoría de los funcionarios públicos, que fue aprobado por la Cámara de Diputados hace un par de días, fue otra de las cosechas del Pacto.
 
Sin embargo, la prueba de fuego de la capacidad de permanencia del Pacto vendrá en el proyecto de reforma a la legislación en telecomunicaciones, que probablemente se concrete en una o 2 semanas.
 
Por lo pronto, la 'alineación de los astros' (como gustan denominar algunos esta conjunción de circunstancias favorables), que ha favorecido al gobierno de Peña Nieto, parece seguir funcionando ahora en el contexto latinoamericano.
 
enrique.quintana@elfinanciero.com.mx