Opinión

Entre francés y asiático


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123 COMIDA


123 Comida

Dirección: Artículo 123, número 23, col. Centro, Delegación Cuauhtémoc

Teléfonos: 5512-1772

Twitter: @123ComidaTienda

Horarios: Domingo a miércoles, de 9:00 a 21:00; jueves a sábado,
de 9:00 a 23:00 horas

Precio: $150-350 por persona

Tiempo: Una hora

Compañía: Amigos y familia

Tarjetas: American Express, Master Card, Visa; crédito y débito

En un rincón de la calle Artículo 123, en el centro de la Ciudad, hay un gran secreto: 123 Comida. Más inusual que su ubicación —una antigua bodega de periódicos entre Bucareli e Iturbide— es su concepto: por las mañanas sirven desayunos con influencia francesa, elaboran panadería que describen como “francesa con técnicas japonesas”, y por la tarde un menú orientado hacia lo tailandés, mientras funcionan también como galería y tienda de artesanías y diseño.

El menú es de los que tienen una foto por cada platillo y hace énfasis tanto en los que son más picantes y los que están entre los más populares. Me decidí primero por el Yum Talay, una ensalada de camarón y calamar marinados con té limón, cebolla morada, jitomate, apio, zanahoria y cacahuate, con salsa tailandesa. La mezcla de colores lo hace muy vistoso. El sabor es fresco como el de un ceviche, con trozos de cacahuate que la vuelven una entrada muy interesante. Hay otra versión, con toronja, la Yum Soo, que unos amigos me presumieron como todavía mejor.

Siempre que veo la sopa Tom Yum en un menú la pido. Pero no quise irme por lo obvio y pedí la Tom Kha, su versión sin picante. Es una sopa muy colorida y aromática con pollo —puede ser con camarón—, hoja de té limón, galanga —una especie de jengibre— y leche de coco. No se deje engañar por los colores y sus frescos aromas que la harían parecer muy ligera, pues es bastante llenadora.

Después pedí el cordero salteado con comino, negi y nira —dos especies de cebollitas—, cilantro y chile de árbol. La textura del cordero no era la más espectacular que haya visto, pues era incluso algo dura, pero el aroma y sabor eran bastante buenos.

El Kakuni Don, que es carne de cerdo preparada en una cocción lenta, tenía buena textura, aunque ligeramente seca y con poco sabor, por lo que tuvimos que recurrir a la salsa de soya —que siempre procuro evitar para no disfrazar los sabores de los ingredientes originales—; pero reconozco que unas cuantas gotas le dieron vida al platillo.

No pudimos probar postre, pues aunque un par me llamaban la atención, cuando intenté pedirlo supimos que cerraron la cocina sin preguntar si queríamos algo más. Pero aún sin postre, 123 Comida demostró ser una opción atractiva en el centro de la ciudad.

Lo que cambiaría: esa noche sólo había una mesera para atender todas las mesas del lugar. No vendría mal reforzar el equipo.

Lo que me faltó: me encantaría ir a probar su famoso té chai, el pan y ver qué tienen para el desayuno.

Twitter: @ysusi