Opinión

Entre el temor
y la esperanza

 
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ME. Cinco consecuencias de la llegada de Trump.

El planeta entero se equivocó y el planeta entero está lleno de temor. Nadie en su juicio pudo pensar que un ser tan ignorante e insensible pudiese llegar a ocupar el lugar de mayor jerarquía que conocemos.

Nadie imaginó que de un sistema medianamente democrático y peculiar donde el voto popular es secundario como el que existe en Estados Unidos, pudiera venir una amenaza real que a ellos mismos los divide y enturbia el total de las relaciones internacionales.

Merkel y Hollande han sido cautos en sus comunicados 'de felicitación', casi glaciales; Cuba moviliza ya a sus fuerzas armadas pues teme 'agresiones externas'; China ha expresado en sus saludos diplomáticos identificarse con procesos pacíficos; de América Latina surgen profundos escepticismos y entre los mexicanos, que inesperadamente se nos ubicó en el centro de las campañas electorales de los dos candidatos presidenciales, aún no tenemos una definición salvo la única de querer salvarnos del naufragio. En una maltrecha balsa estamos apiñados y no falta quien nos recuerde que entre los yanquis viven sin resguardo más de 31 millones de connacionales, quienes temen hasta respirar, sobre todo esos 11 millones cuyos papeles los ponen en la amplia puerta de la deportación.

Diferentes voces nos dicen que las crisis siempre traen oportunidades en la espalda. Mal entonces las hemos aprovechado en el largo y nutrido rosario de aprietos que hemos tenido. ¿Qué podemos aprovechar ante quien ya suprapoderoso como es, ha jurado que pagaremos una alta y hermosa muralla que evite a mexicanos malvivientes entrar al paraíso? ¿Quién le impedirá rasgar el “peor tratado comercial que haya firmado Estados Unidos”, hasta agrietar y deslavar los esfuerzos de tantos mexicanos por realizar negocios venturosos?

¿Cómo evitar la maledicencia que sembró y ha desarrollado contra lo mexicano un individuo que se precia de tratar a las mujeres, a todas, como putas; un tipo que se precia de no pagar impuestos y declara que el cambio climático es un cuento chino; cómo respetarlo y, sobre todo, por qué pensar que ya en la Casa Blanca será un hombre prudente, nada arrebatado, conocedor de la filosofía aristotélica y generoso con las numerosas etnias que pueblan su país y al mundo entero?

Ante un conflicto, como los muchos que provocan las multinacionales yanquis dedicadas a la fabricación de misiles balísticos, armas de última generación y pertrechos militares de todo tipo, ¿acaso tendrá la conciencia de la extrema delicadeza que debe tener ante los armamentos nucleares?

Jamás se es tan inteligente como a posteriori. Ahora ya sabemos quién es ese personaje que en sus propios medios de difusión lo calificaban como bufón; sabemos que su saber es estrictamente pragmático cargado de virulencia para quien se oponga a sus deseos. No olvidemos su participación como evaluador y conductor de emisiones televisivas en las que hizo gala de desprecio ante quien no resultaba idóneo como aspirante a gerente o director de empresa. Recordemos y bien, lo que ha dicho de “los nauseabundos impresos y radio televisivos que exageran mis palabras”. Por supuesto, no se puede tirar a la basura su reiterada afirmación de no respetar los resultados de la elección si no le favorecían. ¿Acaso el Colegio Electoral decidió darle el triunfo sobre la votación popular adversa por temor a que él desencadenara un megaescándalo que pusiera en duda al sistema electoral estadounidense?

Hoy dentro y fuera de Norteamérica existe un extendido temor muy ajeno a la esperanza que generalmente se da después de una elección.

Nadie sabe cómo cumplirá la creación de seis millones de empleos ni el programa de salud que cojea por el avorazamiento de las compañías aseguradoras. Por supuesto, se ignora porque no lo ha expresado, cuál es el grado de conocimiento que tiene sobre el pensamiento abstracto, su acercamiento al mundo del arte, como tampoco sabemos si en sus hoteles y casinos es promotor de la pornografía y la prostitución.

Sabemos lo que ha querido mostrarnos: un racista bravucón que ignora que el mundo vive una gigantesca mutación donde personajes como él forman ya parte esencial de un inventario del pasado.

Twitter: @RaulCremoux

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