Opinión

Enseñanzas ocultas de las elecciones

 
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Boletas electorales

Aparentemente la importancia de las fuerzas políticas no se movieron después de las recientes elecciones intermedias: el PRI siguió como primera fuerza, el PAN segunda y el PRD como tercera; pero al analizar con un poco más de profundidad lo sucedido en el reciente proceso electoral, hubo lecciones y cambios importantes.

Un partido dividido pierde votos, como el PRI en el 2000. De la división del PRI en 1989 nació el PRD y de la división del PRD nació Morena en 2012, partido que captó cerca de 9.0 por ciento de la votación para diputados federales. Morena introduce en el Congreso posiciones extremistas, que obstaculizarán la aprobación de leyes bajo la óptica de una izquierda radical; lo positivo es que no tienen excusa para justificar o recurrir a la violencia. Ojalá no sigan la línea de 2006, que cuando perdieron, denunciaron fraude y bloquearon calles.

Las divisiones internas del PAN lo llevaron a desaprovechar la oportunidad para convertirse en la primera fuerza del país y se quedó más o menos igual. El PRI solo no alcanzaba mayoría, por lo que le apostó a su socio el Verde Ecologista, a quien le dio carta abierta para cometer toda clase de violaciones electorales con tal que le completara la mayoría del Congreso. El triunfo de un candidato independiente en Nuevo León, de los estados más adelantados, refleja que sus votantes, así como millones en otras entidades, están decepcionados de la partidocracia.

El PRI sólo mejorará la economía si se olvida de las elecciones por lo menos en lo que resta de 2015 y 2016 y se pone a chambear para terminar con la inseguridad y la impunidad de grupos violentos, que lo chantajearon con boicotear elecciones en Oaxaca, Guerrero y Chiapas, si no les da más dinero, suprime evaluaciones y les deja controlar las plazas de maestros.

Es necesario rectificar la mal llamada reforma fiscal, que sólo fue un aumento de impuestos y reducción de deducciones. La reforma laboral hizo más costosa la creación de empleos y desincentivó la inversión. Si el PRI no apoya una reducción de impuestos, de multas y de gasto, simplificación de leyes y reglamentos, no aumentará el empleo y el crecimiento, y sus ganancias políticas de 2015, que le dan poder para obstaculizar o hacer cambios, serán un factor de derrota en 2018.

Twitter: @luispazos1

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