Moody’s le pone serenidad
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Moody’s le pone serenidad

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Moody’s le pone serenidad

01/11/2018

Cuando una de las principales agencias calificadoras del mundo, Moody’s, convoca a una conferencia, en el contexto que vivíamos ayer, muchos pensábamos que se trataba de la puntilla para nuestro peso.

Se especulaba que quizás se iba a anunciar que la deuda mexicana sería puesta nuevamente en perspectiva negativa luego de que en abril se pasó de negativa a estable.

El dólar interbancario ya había llegado a 20.47 y en los bancos estaba a 20.75 pesos, así que parecía que una acción de Moody’s podría llevarlo a 21 pesos fácilmente.

Pero, las cosas fueron diferentes.

En lugar de una degradación de la perspectiva de los bonos mexicanos, la calificadora ratificó la calificación y su percepción de mediano plazo.

Desde luego, Jaime Reusche, quizás el experto más influyente de la calificadora respecto a México, señaló que la cancelación del proyecto del aeropuerto era una muy mala noticia para las inversiones, pues abre una etapa de incertidumbre.

Sin embargo, un cambio en la calificación de riesgo, a su juicio, necesitaba más que ese hecho.

La atención, en el futuro, estará puesta esencialmente en los temas fiscales. Ellos serán los realmente determinantes del riesgo de la deuda pública en México.

Y luego de que se emitió ese juicio, se detuvo la depreciación de nuestra moneda frente al dólar, que al final regresó a niveles de 20.31 pesos la tarde de ayer, es decir, 16 centavos menos que el máximo de unas horas antes.

Como le comentamos reiteradamente aquí, la cancelación de un proyecto de infraestructura importante, por más relevante que sea, no puede detonar una crisis.

Lo que realmente movió a los mercados fue el temor de que venga un gobierno que tome decisiones ideológicas, que las legitime a través de consultas y que desestime el impacto económico que puedan tener.

Esa es la razón por la que el dólar se encareció en casi 5 por ciento en lo que llevamos de esta semana.

Pero, esos hechos definen también una ruta para remediar las cosas.

Si AMLO y su equipo logran convencer a inversionistas y empresarios de que este no va a ser un patrón recurrente; si le creen a Carlos Urzúa en su señalamiento de que el Presupuesto de 2019 contendrá un superávit primario de 0.8 por ciento del PIB, entonces quizás veamos que las aguas realmente se calmen y que los ánimos se serenen… aunque dudo que el dólar baje de 20 pesos en el corto plazo.

Moody’s dio una lección de madurez, porque en lugar de sumarse a las descalificaciones prefirió esperar.

Mucho ayudaría al país que hubiera esta actitud serena y objetiva.

Cuando se observan redes sociales, o las opiniones de actores económicos relevantes, se nota la carga de subjetividad que siempre provoca AMLO.

Por un lado, están sus detractores que le van a cuestionar hasta la manera en la que viste o el tono de su voz; y del otro lado, están sus apologistas, que van a apoyarlo, con independencia de que pueda proponer medidas irracionales.

Necesitamos partidarios críticos, que lo defiendan en función de la racionalidad de sus acciones y críticos que –como Moody’s– puedan ponderar sus juicios.

Es difícil mantener la cordura en tiempos de encono, pero más nos vale que lo hagamos.

Errata

Ayer escribí en este espacio que el incremento de un punto porcentual en la tasa de interés de la deuda externa implicaba 9 mil 500 millones de dólares adicionales. La cifra correcta es de 950 millones de dólares más.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.