El día 1
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El día 1

01/12/2018

Para el presidente López Obrador, el camino para llegar al día de hoy comenzó hace muchos años.

El 17 de abril de 1996 se registró para contender por primera vez por un puesto de relevancia nacional: la presidencia nacional del PRD.

Le ganó la contienda a Heberto Castillo y a Amalia García.

Es muy probable que, desde entonces, tuviera en su mente la ruta que le llevará a jurar como presidente de la República esta mañana.

A López Obrador se le pueden criticar muchas cosas, pero nadie podrá decir que no es alguien persistente.

Hay diversas facetas que se conocen del tabasqueño. Fue líder político, luego gobernante de la Ciudad de México y posteriormente, por tres ocasiones, candidato a la Presidencia de la República.

A partir de hoy, empezaremos a conocer una cuarta faceta: la de presidente de la República.

A mi parecer, hoy veremos a un presidente constitucional que pronunciará un discurso moderado e institucional en el Congreso de la Unión y luego al líder social que renovará las esperanzas de sus partidarios en el Zócalo.

Durante su discurso en el Congreso, cuidará las formas, pero no omitirá su aspiración a convertirse en una figura histórica, dejando huella en el combate a la corrupción, la inseguridad y la pobreza.

En el discurso del Zócalo, renovará las expectativas y esperanzas de las dos terceras partes del país que lo respaldan y se cuidará de no ser visto como un gobernante que polarice a la sociedad ni ponga nerviosos a los empresarios e inversionistas.

La tensión entre esas dos personalidades va a ser una de las notas permanentes, por lo menos en los primeros meses de su gestión.

Esas visiones también se reflejaron en el equipo del que se rodeó. Habrá una combinación de personas eficaces por un lado, pero otros con evidente falta de oficio. Veremos funcionarios pragmáticos que van a sumar y otros con una visión ideologizada, que van a dividir.

En esto tal vez no haya muchas diferencias respecto a otros gobiernos.

Pero, no hay que confundirse, el gobierno de AMLO sí será muy diferente a los del pasado.

Como símbolo de ese cambio, desde hoy mismo por la mañana, la Residencia Oficial de Los Pinos dejará de ser tal para convertirse en parte de un espacio público que desde este sábado recibirá a la gente.

Como ese hecho simbólico e inédito, veremos poco a poco cómo muchas cosas dejarán de suceder y otras más ocurrirán por primera vez.

Para los detractores de AMLO, hoy estaremos entrando a un túnel oscuro del que no se sabe a dónde nos conducirá.

Para los apologistas del presidente López Obrador, hoy estaremos comenzando la Cuarta Transformación de la vida pública de México… sin que se sepa del todo en qué va a consistir.

A mi parecer, hoy veremos la llegada de un presidente que ha generado enormes esperanzas entre mucha gente y que tiene una gran oportunidad de hacer cambios profundos en México, pero al mismo tiempo, por su temperamento y aspiraciones, puede incurrir en grandes riesgos que puedan afectar negativamente a México por muchos años.

Estamos en el día 1. Por el bien de México, ojalá que cuando se acumulen las fechas, podamos constatar el saldo positivo que quedó para el país.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.