Opinión

Enrique de la Madrid, el precandidato

   
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Enrique de la Madrid

En las últimas tres semanas el secretario de Turismo, Enrique de la Madrid, ha tenido una serie de encuentros y ha manejado un discurso que, si bien tienen que ver con el área de su responsabilidad, también muestran un sesgo más político y social, propio de quien trabaja para tejer una candidatura, en este caso presidencial, como él mismo lo ha aceptado abiertamente y sin ambages.

En este lapso se reunió con los miembros de la Canacintra, con los cuales firmó un convenio de colaboración y a los que les dio a conocer la creación de una plataforma digital para vincular a proveedores nacionales con compradores del sector turismo.

Días después, durante una gira por Oaxaca, puso especial énfasis en destacar que “el turismo se ha convertido en una de las plataformas más dinámicas para impulsar el desarrollo socioeconómico de México, lo que nos ha llevado a ocupar el octavo lugar dentro de los diez países más visitados del mundo, cuando en 2013 estábamos en la posición quince”.

Igualmente, aprovechó el viaje para reunirse con empresarios locales, ante los que destacó que el país avanzó ocho posiciones en el ranking de competitividad de viajes y turismo del World Economic Forum, al pasar del lugar 30 en 2015 al sitio 22 en el presente año.

En una gira posterior, esta vez por Monterrey, también se entrevistó con miembros de la Canaco local y anunció la próxima creación de un Consejo Consultivo de Turismo Médico —tal y como lo comentamos en este espacio—, segmento en el que Nuevo León ocupa un lugar importante en México.

En una gira más, en el tlaxcalteca pueblo mágico de Tlaxco, sostuvo que “la finalidad del turismo en el país es mejorar el nivel de vida de la gente” y afirmó que gran parte del crecimiento del país se debe al incremento de viajeros nacionales y extranjeros, quienes con el dinero que gastan fomentan la creación de empleos.

Todo muy bien para el secretario, que mal haría en no subirse a la cresta de la ola del éxito que vive este sector desde hace tres años.

Sin embargo, su evento estrella se dio hace dos días, al presentar la nueva campaña de promoción de lo que se ha convertido en el programa estrella del sexenio de Enrique Peña Nieto en materia de turismo: Viajemos Todos por México, el cual no habría sido posible sin la participación activa de la iniciativa privada.

A nombre del sector empresarial habló el presidente de la cadena City Express, Luis Barrios, pero lo hizo en su calidad de presidente de la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras. Como suele ser él, fue breve, concreto y preciso en su discurso, en el cual no dudó en externar su deseo de que ese programa sea de largo plazo y que tenga un carácter transexenal, para que pueda dar los mejores resultados posibles, palabras que para varios de los presentes tenían cierta intención futurista.

De la Madrid fue el último orador y no evitó contestar directamente a lo expresado por Barrios. Simplemente le dijo que para que un programa como este permanezca (más allá de un sexenio), no depende de leyes ni de intentar forzar que así suceda, sino que es algo más simple: se trata de que dé resultados. Y le puso como ejemplo el programa de Pueblos Mágicos, que fue creado en el sexenio de Vicente Fox y sigue vigente. “¿Y por qué lo seguimos impulsando?, porque nos parece una muy buena idea. A mí sí me gustaría, ojalá que en el futuro, sigamos viendo Viajemos Todos por México, porque acabó siendo una muy buena idea”, dijo.

Y sí, la continuidad no es lo usual en las políticas públicas del sector turístico. El principal proyecto turístico de Fox fue la Escalera Náutica, impulsado desde Fonatur por John McCarthy, pero nunca llegó a concretarse, a pesar de que el segundo titular de Sectur en ese gobierno, Rodolfo Elizondo, repitió en el cargo en el siguiente sexenio.

La realidad fue que estos dos funcionarios nunca tuvieron una buena relación. El principal proyecto turístico de la administración de Felipe Calderón fue el Centro Integralmente Planeado de Playa Espíritu, en Sinaloa, que se quedó en buenas intenciones al ser ignorado por el gobierno de Peña Nieto. Lo mismo sucedió con el gran Acuerdo Nacional por el Turismo, que rigió en Sectur la segunda mitad del sexenio anterior.

Difícil es entonces anticipar si Viajemos Todos por México logrará sobrevivir más allá de la gestión de De la Madrid. Sin embargo, el actual secretario concluyó su discurso con unas palabras que dejó para quienes gustan de la criptografía: “Por una frontera siempre entre la disciplina y la terquedad, pero siempre ese equilibrio es sano, porque no hay que dejar de creer que las cosas pueden ocurrir y no hay que dejar de empujar para que ocurran. Y en el turismo todos estamos haciendo que este sector sea un éxito y estoy seguro que si seguimos trabajando con el ímpetu con que lo hacemos, seguiremos dándole muchos motivos de orgullo y satisfacción a los mexicanos, pero sobre todo al país”. 

Correo: garmenta@elfinanciero.com.mx

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